/ martes 29 de octubre de 2019

Cuentas claras, bienestar asegurado | El CoDi permitirá mayor inclusión financiera y reducirá el uso de dinero en efectivo

Mucho se ha hablado en las últimas semanas, sobre todo a partir de su entrada en operación el 1 de octubre, del Código Digital (CoDi), un mecanismo de pagos que está bajo la responsabilidad del Banco de México y que se realiza a través del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), un procedimiento seguro que opera la Banca Central desde hace años.

Más allá de los beneficios indiscutibles que tiene la automatización vía internet de un esquema de pago que sustituya gradualmente el efectivo, el CoDi reviste otras características que lo hacen por su implementación un asunto trascendental para el propio país.

El crecimiento exponencial que ha habido en la utilización de billetes y monedas en los últimos años ha sido alentado fundamentalmente por tres factores. El primero el envío de más de 30 mil millones de dólares de remesas de los mexicanos que radican en el extranjero, sobre todo en Estados Unidos, a localidades medianas y pequeñas del país, donde los beneficiarios realizan sus transacciones en efectivo.

El segundo factor que ha empujado el crecimiento del efectivo muy por arriba de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), al que pertenece México, es la inseguridad pública. Esto y la operación de grupos delincuenciales de todo tipo y de todo cuño hacen que las transacciones en billetes y monedas sean fundamentales para sostener y mantener sus formas de operación.

El tercer factor que ha impulsado de manera desmesurada el crecimiento del manejo de efectivo es la informalidad. Es por ello que establecer un mecanismo seguro, sin cobro de comisiones, eficiente y fácil de operar a través de teléfonos inteligentes será fundamental para que el país transite y logre mejores estándares de inclusión financiera.

Partimos de una premisa fundamental. En este momento existen más mexicanos que tienen en su poder smartphones o teléfonos “inteligentes” que el número de compatriotas que tienen una cuenta bancaria.

Si logramos crear cuentas bancarias que no exijan saldo promedio, que sean fáciles de aperturar y lo conjugamos con la enorme cantidad de nuevas cuentas que se han abierto por los programas sociales, junto con el elevado número de teléfonos celulares “inteligentes” que ya están en circulación, podremos en un mediano plazo incrementar de manera significativa el uso del código QR. Este es un mecanismo mediante el cual a través de un “sello” en una aplicación en las cuentas bancarias vinculadas a la banca electrónica, se logra la transferencia electrónica, de manera automatizada y sin costo, de hasta por un monto de 8 mil pesos para pagar diversos bienes y servicios.

El CoDi es una herramienta que agilizará las operaciones bancarias pues podrán llevarse a cabo sin restricciones de horarios, las 24 horas y los 365 días del año, lo que permitirá una mayor inclusión financiera y disminuirá el uso del papel moneda.

Estamos pues ante un momento histórico que nos va a permitir mayor inclusión financiera, disminuir la informalidad y abatir la inseguridad publica, sobre todo en lo que la alimenta, que es el movimiento permanente de dinero en efectivo sin control y sin conocimiento de su origen.

Mucho se ha hablado en las últimas semanas, sobre todo a partir de su entrada en operación el 1 de octubre, del Código Digital (CoDi), un mecanismo de pagos que está bajo la responsabilidad del Banco de México y que se realiza a través del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), un procedimiento seguro que opera la Banca Central desde hace años.

Más allá de los beneficios indiscutibles que tiene la automatización vía internet de un esquema de pago que sustituya gradualmente el efectivo, el CoDi reviste otras características que lo hacen por su implementación un asunto trascendental para el propio país.

El crecimiento exponencial que ha habido en la utilización de billetes y monedas en los últimos años ha sido alentado fundamentalmente por tres factores. El primero el envío de más de 30 mil millones de dólares de remesas de los mexicanos que radican en el extranjero, sobre todo en Estados Unidos, a localidades medianas y pequeñas del país, donde los beneficiarios realizan sus transacciones en efectivo.

El segundo factor que ha empujado el crecimiento del efectivo muy por arriba de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), al que pertenece México, es la inseguridad pública. Esto y la operación de grupos delincuenciales de todo tipo y de todo cuño hacen que las transacciones en billetes y monedas sean fundamentales para sostener y mantener sus formas de operación.

El tercer factor que ha impulsado de manera desmesurada el crecimiento del manejo de efectivo es la informalidad. Es por ello que establecer un mecanismo seguro, sin cobro de comisiones, eficiente y fácil de operar a través de teléfonos inteligentes será fundamental para que el país transite y logre mejores estándares de inclusión financiera.

Partimos de una premisa fundamental. En este momento existen más mexicanos que tienen en su poder smartphones o teléfonos “inteligentes” que el número de compatriotas que tienen una cuenta bancaria.

Si logramos crear cuentas bancarias que no exijan saldo promedio, que sean fáciles de aperturar y lo conjugamos con la enorme cantidad de nuevas cuentas que se han abierto por los programas sociales, junto con el elevado número de teléfonos celulares “inteligentes” que ya están en circulación, podremos en un mediano plazo incrementar de manera significativa el uso del código QR. Este es un mecanismo mediante el cual a través de un “sello” en una aplicación en las cuentas bancarias vinculadas a la banca electrónica, se logra la transferencia electrónica, de manera automatizada y sin costo, de hasta por un monto de 8 mil pesos para pagar diversos bienes y servicios.

El CoDi es una herramienta que agilizará las operaciones bancarias pues podrán llevarse a cabo sin restricciones de horarios, las 24 horas y los 365 días del año, lo que permitirá una mayor inclusión financiera y disminuirá el uso del papel moneda.

Estamos pues ante un momento histórico que nos va a permitir mayor inclusión financiera, disminuir la informalidad y abatir la inseguridad publica, sobre todo en lo que la alimenta, que es el movimiento permanente de dinero en efectivo sin control y sin conocimiento de su origen.