/ jueves 25 de junio de 2020

Trabajo remoto, una nueva realidad

Nuestro país basado en la declaración de la OMS de la Pandemia, el 24 de marzo de 2020 iniciamos las Jornadas de Sana Distancia para la mitigación de la transmisión poblacional de virus y a como es de nuestro conocimiento al llegar a la fase 3, las medidas de aislamiento y distanciamiento social fueron más severas. Sin duda, esto cambió toda la realidad conocida hasta el día de hoy.

A estas alturas, a como señalan connotados expertos de la UNAM ya nadie ignora que la pandemia no es sólo una crisis sanitaria. Es lo que las ciencias sociales califican de «hecho social total», en el sentido de que convulsa el conjunto de las relaciones sociales, y conmociona a la totalidad de los actores, de las instituciones y de los valores. Por supuesto que nuestro poder legislativo es también trastocado por esta crisis y esta realidad.

Por ello, el Verde planteó que el Congreso del Estado, atento a las necesidades siempre y pudiendo afrontar cualquier escenario, este facultado a poder celebrar a distancia la instalación de la junta previa, a que se puedan llevar a cabo de manera formal las reuniones y deliberación de dictámenes de las comisiones ordinarias, la celebración de sesiones plenarias y de comisión permanente; siempre garantizando la máxima publicidad de las sesiones antes mencionadas

Resulta importante señalar que la propuesta plantea esta posibilidad solo cuando se trate por motivos de salud, declaratoria de emergencia o desastre natural, o cualquier otra causa extraordinaria que impida a las y los legisladores concurrir de manera presencial. Es decir, que las sesiones plenarias a distancia sean por necesidad y no discrecionales.

El rol de los Congresos en este contexto de crisis sanitaria, económica y social es fundamental para tomar decisiones de política pública que se basen en evidencia y que respondan a las necesidades ciudadanas. Garantizar procesos transparentes en la toma de decisión es el reto que tienen hoy los Poderes Legislativos. No cabe duda que la pandemia obliga a poner a disposición de la sociedad una legislación que garantice que el Congreso esté presente y a pesar de las adversidades cumpla siempre con su mandato constitucional.

Es indispensable avanzar en la regulación e instrumentación de modalidades de trabajo y legislación remota. Sin duda, podemos seguir fortaleciendo el trabajo legislativo, ajustándonos a la nueva realidad siempre teniendo como base la transparencia absoluta, una efectiva rendición de cuentas, el planteamiento de soluciones y la garantía de ejercer a cabalidad nuestra obligación.

Es por ello, que cualquier legislación, incluida, nuestra Constitución Política, en cuanto se refiere a las funciones y forma de desempeñarse del poder legislativo, debe ser objeto de una constante revisión y actualización, debido a que la pandemia y las nuevas demandas sociales nos llevan a la necesidad de llevar a cabo determinadas reformas, adiciones o derogaciones de diversas disposiciones para que el impedimento de estar presente físicamente no sea una limitante a la hora de legislar, votar o dictaminar. Es decir, adecuarnos a la nueva e ineludible realidad social.

Nuestro país basado en la declaración de la OMS de la Pandemia, el 24 de marzo de 2020 iniciamos las Jornadas de Sana Distancia para la mitigación de la transmisión poblacional de virus y a como es de nuestro conocimiento al llegar a la fase 3, las medidas de aislamiento y distanciamiento social fueron más severas. Sin duda, esto cambió toda la realidad conocida hasta el día de hoy.

A estas alturas, a como señalan connotados expertos de la UNAM ya nadie ignora que la pandemia no es sólo una crisis sanitaria. Es lo que las ciencias sociales califican de «hecho social total», en el sentido de que convulsa el conjunto de las relaciones sociales, y conmociona a la totalidad de los actores, de las instituciones y de los valores. Por supuesto que nuestro poder legislativo es también trastocado por esta crisis y esta realidad.

Por ello, el Verde planteó que el Congreso del Estado, atento a las necesidades siempre y pudiendo afrontar cualquier escenario, este facultado a poder celebrar a distancia la instalación de la junta previa, a que se puedan llevar a cabo de manera formal las reuniones y deliberación de dictámenes de las comisiones ordinarias, la celebración de sesiones plenarias y de comisión permanente; siempre garantizando la máxima publicidad de las sesiones antes mencionadas

Resulta importante señalar que la propuesta plantea esta posibilidad solo cuando se trate por motivos de salud, declaratoria de emergencia o desastre natural, o cualquier otra causa extraordinaria que impida a las y los legisladores concurrir de manera presencial. Es decir, que las sesiones plenarias a distancia sean por necesidad y no discrecionales.

El rol de los Congresos en este contexto de crisis sanitaria, económica y social es fundamental para tomar decisiones de política pública que se basen en evidencia y que respondan a las necesidades ciudadanas. Garantizar procesos transparentes en la toma de decisión es el reto que tienen hoy los Poderes Legislativos. No cabe duda que la pandemia obliga a poner a disposición de la sociedad una legislación que garantice que el Congreso esté presente y a pesar de las adversidades cumpla siempre con su mandato constitucional.

Es indispensable avanzar en la regulación e instrumentación de modalidades de trabajo y legislación remota. Sin duda, podemos seguir fortaleciendo el trabajo legislativo, ajustándonos a la nueva realidad siempre teniendo como base la transparencia absoluta, una efectiva rendición de cuentas, el planteamiento de soluciones y la garantía de ejercer a cabalidad nuestra obligación.

Es por ello, que cualquier legislación, incluida, nuestra Constitución Política, en cuanto se refiere a las funciones y forma de desempeñarse del poder legislativo, debe ser objeto de una constante revisión y actualización, debido a que la pandemia y las nuevas demandas sociales nos llevan a la necesidad de llevar a cabo determinadas reformas, adiciones o derogaciones de diversas disposiciones para que el impedimento de estar presente físicamente no sea una limitante a la hora de legislar, votar o dictaminar. Es decir, adecuarnos a la nueva e ineludible realidad social.