/ lunes 25 de marzo de 2019

Pemex apuesta a la distensión

Las afectaciones por la actividad petrolera desarrollada en las comunidades de Tabasco, que desató hacia finales de los 80’s la exigencia de pagos por indemnizaciones ante daños en tierras, cultivos, casas o animales, incluso por la vertiente trágica de accidentes, ha dado pie a una relación difícil entre Petróleos Mexicanos con pobladores y con los gobiernos locales.

Pemex ha dado millonarios recursos no sólo en indemnizaciones sino a través de dinero y en especie a los gobiernos con los cuales se ha sufragado buena parte de la infraestructura social, principalmente en los llamados municipios petroleros, aunque hay acusaciones de que buena parte fue a parar a bolsillos de funcionarios o de líderes.

Ha sido a partir de alguna conflagración cuando el despliegue de beneficios irrumpía para limpiar la imagen de la empresa. La última muestra fue tras la explosión del pozo Terra 123 en Oxiacaque, Nacajuca, ocurrida a finales de octubre de 2013.

En las semanas y años siguientes Pemex, a través de su Gerencia de Responsabilidad y Desarrollo Social accionó todo un plan de inversión en la zona y municipios aledaños, tanto de atención a la salud, como de obras camineras, mejoras en escuelas, a la par de recibir exigencias de pagos por indemnizaciones, que entraron en un proceso de revisión que a la fecha persiste.

Era, digamos, medidas emergentes para calmar los ánimos tras un desaguisado y se permitiera el desarrollo de las actividades petroleras en las comunidades.

Ahora no se ha esperado a que suceda un siniestro, que nadie desea, para que Pemex enfoque sus apoyos sociales en dos líneas: resarcir en mayor medida el impacto en las comunidades al devolver en un acto de justicia parte de la riqueza extraída del subsuelo y, dos, allanar el terreno para evitar inconformidades o pretextos ante las inversiones en el sector petrolero.

El pasado 18 de febrero, en Comalcalco, Pemex puso en marcha un programa de atención gratuita en salud mediante una Unidad Médica Móvil, para atender más de 60 comunidades en todo el estado; el 4 de marzo, en Huimanguillo, entregó cinco patrullas equipadas con tecnología.

El viernes pasado, en Plaza de Armas, donó equipos de alta gama para diagnóstico sobre lesiones mamarias para usarse en centros de salud y hospitales; 5 mil 600 luminarias LED y decenas de kits para bomberos y unidades de protección civil para 12 municipios.

Para el mes de abril, adelantó la representante de Pemex, Aída Castillo, se darán más patrullas, ambulancias, camiones vactor y recolectores.

El director de Pemex, Octavio Romero, dijo por su parte el gobernador, Adán Augusto López Hernández, entiende las carencias existentes y por eso en mayo la empresa donará equipamiento y medicinas para hospitales. Y no se ha necesitado el motivo de una conflagración.

Cumplir la demanda social para generar un buen clima de trabajo para Pemex y las empresas del sector, es el objetivo para dar paso a uno más elevado y en eso han sido insistentes tanto los funcionarios de la empresa como el gobernador.

Esa prioridad es lograr la meta de elevar la producción petrolera en la región para contribuir a alcanzar los 2.4 millones de barriles diarios en 2024, cuando hoy está en 1.7 millones.

Y no solo es Tabasco. En Campeche, Pemex mantiene la entrega de apoyos. En Ciudad del Carmen, el viernes pasado donó patrullas y una ambulancia; incluso, el mandatario, Alejandro Moreno, adelantó la gestión de 48 millones de pesos más por parte de Pemex para un moderno hospital.

Las afectaciones por la actividad petrolera desarrollada en las comunidades de Tabasco, que desató hacia finales de los 80’s la exigencia de pagos por indemnizaciones ante daños en tierras, cultivos, casas o animales, incluso por la vertiente trágica de accidentes, ha dado pie a una relación difícil entre Petróleos Mexicanos con pobladores y con los gobiernos locales.

Pemex ha dado millonarios recursos no sólo en indemnizaciones sino a través de dinero y en especie a los gobiernos con los cuales se ha sufragado buena parte de la infraestructura social, principalmente en los llamados municipios petroleros, aunque hay acusaciones de que buena parte fue a parar a bolsillos de funcionarios o de líderes.

Ha sido a partir de alguna conflagración cuando el despliegue de beneficios irrumpía para limpiar la imagen de la empresa. La última muestra fue tras la explosión del pozo Terra 123 en Oxiacaque, Nacajuca, ocurrida a finales de octubre de 2013.

En las semanas y años siguientes Pemex, a través de su Gerencia de Responsabilidad y Desarrollo Social accionó todo un plan de inversión en la zona y municipios aledaños, tanto de atención a la salud, como de obras camineras, mejoras en escuelas, a la par de recibir exigencias de pagos por indemnizaciones, que entraron en un proceso de revisión que a la fecha persiste.

Era, digamos, medidas emergentes para calmar los ánimos tras un desaguisado y se permitiera el desarrollo de las actividades petroleras en las comunidades.

Ahora no se ha esperado a que suceda un siniestro, que nadie desea, para que Pemex enfoque sus apoyos sociales en dos líneas: resarcir en mayor medida el impacto en las comunidades al devolver en un acto de justicia parte de la riqueza extraída del subsuelo y, dos, allanar el terreno para evitar inconformidades o pretextos ante las inversiones en el sector petrolero.

El pasado 18 de febrero, en Comalcalco, Pemex puso en marcha un programa de atención gratuita en salud mediante una Unidad Médica Móvil, para atender más de 60 comunidades en todo el estado; el 4 de marzo, en Huimanguillo, entregó cinco patrullas equipadas con tecnología.

El viernes pasado, en Plaza de Armas, donó equipos de alta gama para diagnóstico sobre lesiones mamarias para usarse en centros de salud y hospitales; 5 mil 600 luminarias LED y decenas de kits para bomberos y unidades de protección civil para 12 municipios.

Para el mes de abril, adelantó la representante de Pemex, Aída Castillo, se darán más patrullas, ambulancias, camiones vactor y recolectores.

El director de Pemex, Octavio Romero, dijo por su parte el gobernador, Adán Augusto López Hernández, entiende las carencias existentes y por eso en mayo la empresa donará equipamiento y medicinas para hospitales. Y no se ha necesitado el motivo de una conflagración.

Cumplir la demanda social para generar un buen clima de trabajo para Pemex y las empresas del sector, es el objetivo para dar paso a uno más elevado y en eso han sido insistentes tanto los funcionarios de la empresa como el gobernador.

Esa prioridad es lograr la meta de elevar la producción petrolera en la región para contribuir a alcanzar los 2.4 millones de barriles diarios en 2024, cuando hoy está en 1.7 millones.

Y no solo es Tabasco. En Campeche, Pemex mantiene la entrega de apoyos. En Ciudad del Carmen, el viernes pasado donó patrullas y una ambulancia; incluso, el mandatario, Alejandro Moreno, adelantó la gestión de 48 millones de pesos más por parte de Pemex para un moderno hospital.

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