/ lunes 4 de marzo de 2019

¿Habrá PRI para rato?

De entre las cenizas que dejó la hoguera electoral morenista, atizada por el hartazgo ciudadano, buscarán los priistas que aún quedan, emerger como el ave fénix. Millones le auguran próxima extinción sin renacimiento, pero de que los priistas lucharán por reconstruirse, no hay duda.

El nonagenario partido está de cumpleaños; el más amargo de su historia partidista. Reducido a tercera fuerza electoral en las cámaras con 47 diputados federales y 14 senadores, aún mantiene presencia en gubernaturas que ganaron antes de 2018.

Sonora, Sinaloa, Coahuila, Colima, Zacatecas, Oaxaca, Estado de México, Guerrero, Tlaxcala, Campeche, San Luis Potosí e Hidalgo son sus gubernaturas. Menos de la mitad de la geografía nacional.

En 2018 la aplanadora de Morena, aunque también el PAN le arrebató espacios, fue demoledora. Solo en Campeche el tricolor se salvó de la quema y logró retener la mayoría en el Congreso del Estado y en los ayuntamientos.

Así llega hoy a su 90 aniversario un partido que en 2012 se ofreció y logró ganar con base en la conseja del más vale malo por conocido o el eslogan de que ellos sí sabían cómo hacerlo (gobernar), tras la decepción de dos gobiernos panistas.

La corrupción, impunidad, inseguridad, insensibilidad y frivolidad mostrados por el gobierno peñista, cavaron el hoyo rellenado con los votos en favor del hoy presidente Andrés Manuel López Obrador.

El PRI va por la reinvención. Tal parece que no lo hará en sus siglas, pero sí en quienes den la cara a partir de ahora para mostrar, en principio, un PRI que necesita reunificarse y, a partir de la fuerza interior que logren amalgamar, patentizar que no transitarán de nuevo por todo aquello que los llevó a la derrota.

Habrán de estar, desde luego, priistas de distintas épocas y grupos. Todo indica que el liderazgo para encabezar sus afanes llegará desde el sureste donde ya despunta el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas.

Ivonne Ortega Pacheco y José Narro Robles, dos priistas comprometidos con su partido, se alistan a participar en la elección interna, pero no se les percibe con la fuerza suficiente.

Personajes impresentables como el oaxaqueño Ulises Ruiz, destacado entre una caterva de ex gobernadores priistas, quieren retomar espacios sin importarles que su sola presencia daña más, por si hiciera falta, a ese partido que, como el resto, reciben dinero público y por tanto están bajo la lupa en todo momento.

De cómo se desarrollen el proceso interno y su conclusión marcarán el termómetro para saber qué podrá esperarse del PRI en el futuro inmediato.

Tiene el PRI el reto no sólo de competir ante los partidos existentes y la imagen imbatible de Morena o los que surjan, sino contra su historia reciente. Ahí viene un entorno difícil con el asunto de los archivos del CISEN y los casos de corrupción que brotan a cada rato.

Con todo eso, el tricolor no tiene mucho tiempo para prepararse porque en 2021 estarán en juego 14 gubernaturas. En ocho de ellas gobiernan hoy. Y tendrá que picar piedra para reposicionarse.

En eso confía Moreno Cárdenas cuando afirma que su partido construyó las instituciones, sabe ganar y perder, “pero lo que más sabe con su militancia es levantarse, ponerse de pie y ganar elecciones”.

Extender por anticipado certificado de defunción al PRI sería precipitado para sus detractores, pese a ser legión. Pronto se verá si habrá priismo para rato y le alcanzará la fuerza para llegar a su primer siglo.


De entre las cenizas que dejó la hoguera electoral morenista, atizada por el hartazgo ciudadano, buscarán los priistas que aún quedan, emerger como el ave fénix. Millones le auguran próxima extinción sin renacimiento, pero de que los priistas lucharán por reconstruirse, no hay duda.

El nonagenario partido está de cumpleaños; el más amargo de su historia partidista. Reducido a tercera fuerza electoral en las cámaras con 47 diputados federales y 14 senadores, aún mantiene presencia en gubernaturas que ganaron antes de 2018.

Sonora, Sinaloa, Coahuila, Colima, Zacatecas, Oaxaca, Estado de México, Guerrero, Tlaxcala, Campeche, San Luis Potosí e Hidalgo son sus gubernaturas. Menos de la mitad de la geografía nacional.

En 2018 la aplanadora de Morena, aunque también el PAN le arrebató espacios, fue demoledora. Solo en Campeche el tricolor se salvó de la quema y logró retener la mayoría en el Congreso del Estado y en los ayuntamientos.

Así llega hoy a su 90 aniversario un partido que en 2012 se ofreció y logró ganar con base en la conseja del más vale malo por conocido o el eslogan de que ellos sí sabían cómo hacerlo (gobernar), tras la decepción de dos gobiernos panistas.

La corrupción, impunidad, inseguridad, insensibilidad y frivolidad mostrados por el gobierno peñista, cavaron el hoyo rellenado con los votos en favor del hoy presidente Andrés Manuel López Obrador.

El PRI va por la reinvención. Tal parece que no lo hará en sus siglas, pero sí en quienes den la cara a partir de ahora para mostrar, en principio, un PRI que necesita reunificarse y, a partir de la fuerza interior que logren amalgamar, patentizar que no transitarán de nuevo por todo aquello que los llevó a la derrota.

Habrán de estar, desde luego, priistas de distintas épocas y grupos. Todo indica que el liderazgo para encabezar sus afanes llegará desde el sureste donde ya despunta el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas.

Ivonne Ortega Pacheco y José Narro Robles, dos priistas comprometidos con su partido, se alistan a participar en la elección interna, pero no se les percibe con la fuerza suficiente.

Personajes impresentables como el oaxaqueño Ulises Ruiz, destacado entre una caterva de ex gobernadores priistas, quieren retomar espacios sin importarles que su sola presencia daña más, por si hiciera falta, a ese partido que, como el resto, reciben dinero público y por tanto están bajo la lupa en todo momento.

De cómo se desarrollen el proceso interno y su conclusión marcarán el termómetro para saber qué podrá esperarse del PRI en el futuro inmediato.

Tiene el PRI el reto no sólo de competir ante los partidos existentes y la imagen imbatible de Morena o los que surjan, sino contra su historia reciente. Ahí viene un entorno difícil con el asunto de los archivos del CISEN y los casos de corrupción que brotan a cada rato.

Con todo eso, el tricolor no tiene mucho tiempo para prepararse porque en 2021 estarán en juego 14 gubernaturas. En ocho de ellas gobiernan hoy. Y tendrá que picar piedra para reposicionarse.

En eso confía Moreno Cárdenas cuando afirma que su partido construyó las instituciones, sabe ganar y perder, “pero lo que más sabe con su militancia es levantarse, ponerse de pie y ganar elecciones”.

Extender por anticipado certificado de defunción al PRI sería precipitado para sus detractores, pese a ser legión. Pronto se verá si habrá priismo para rato y le alcanzará la fuerza para llegar a su primer siglo.


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