/ sábado 7 de septiembre de 2019

Toledo, un rebelde eterno

Uno de los artistas más importantes de México, además de, ecologista, protector del patrimonio cultural, y, filántropo; Francisco Toledo, falleció el pasado jueves.

Activista social y político, fue destacado integrante de la Coalición Obrera Campesina Estudiantil del Istmo (COCEI) en 1974, logrando siete años después, que dicho movimiento social y político de izquierda, ganara las elecciones en Juchitán, rompiéndole así el monopolio al otrora invencible PRI.

Su paisano y protector Rufino Tamayo le decía: “déjese de esas cosas, póngase a trabajar, usted es pintor, no político”. Sin embargo, la lucha social política, siempre se le dio.

Fundó el Comité de Liberación 25 de noviembre para lograr la excarcelación de simpatizantes del movimiento magisterial y popular, aglutinado en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).

Mantuvo una disputa con el gobierno de aquel estado por la construcción de un distribuidor vial en el crucero Cinco Señores.

En 2008 organizó una “tamaliza” para protestar contra la instalación de una filial de McDonald´s en el Zócalo de Oaxaca. Venció al gigante de la comida rápida.

Anti-juarista declarado: “a mí, Juárez me cae gordo”. Recordaba que cuando Benito Juárez fue gobernador persiguió a los juchitecos y que su primogénito, Benito Juárez Maza, ordenó una ofensiva militar en Juchitán y “quemó el pueblo”.

El artista nunca tramitó su credencial para votar y aseguró: “voy a morir sin haber votado. Mi padre nunca votó por su desconfianza a todo lo que se llama democracia”.

Francisco Benjamín López Toledo, aunque oaxaqueño de corazón y emoción, nació en la CDMX, el 17 de julio de 1940.

Sin embargo, decidió ser de Juchitán, Oaxaca. Parte de su infancia, la vivió en Minatitlán, Veracruz.

Hijo de Francisco López Orozco y de Florencia Toledo Nolasco. Fue el cuarto de siete hermanos.

Casado con la artista textil, de origen danés, Trine Ellitsgaard. También fue pareja de la poetisa y traductora Elisa Ramírez Castañeda. Padre del artista Jerónimo López Ramírez, conocido como el Dr. Lakra, de la escritora Natalia Toledo, y de la artista visual y fotógrafa, Laureana Toledo.

Su gran inspiración fue su abuelo Benjamín, zapatero del pueblo de Ixtepec, con quien caminaba el campo en busca de resina vegetal, mientras su ancestro le contaba todo tipo de historias fantásticas integradas con relatos populares.

En Oaxaca, cursó la secundaria y estudió grabado con Arturo García Bustos y Rina Lazo. Con 17 años viajó a la Ciudad de México, donde ingresó a la Escuela de Diseños y Artesanías.

En 1959, el galerista Antonio de Souza lo renombró como Francisco Toledo. En ese año exhibió sus obras en la Galería Antonio Souza y en el Fort Worth Center, en Texas.

Viajó a París en 1960, allí conoció a Octavio Paz y al también oaxaqueño y pintor Rufino Tamayo, quien lo ayudó a conseguir una beca en la Casa de México de la Cité Internationale Universitaire de Paris.

Estudió con el pintor británico Stanley Hayter y también técnicas de grabado. Regresó a México con una técnica pictórica depurada, así como con la influencia de artistas de distintas escuelas europeas.

En 2006 se creó el Centro de las Artes San Agustín (CaSa) en San Agustín Etla, gracias a su iniciativa, convirtiéndose en el primer centro de arte ecológico de Latinoamérica.

Acogiéndose al programa de pago en especie de la SHCP, en pago de sus impuestos entregó “Los cuadernos de la mierda”: 27 tomos con 1.500 imágenes de seres defecando.

Fue el diseñador de la urna en la descansan las cenizas del escritor Carlos Monsiváis en la Sala de Lectura del Museo del Estanquillo.

Entre otras distinciones, le fueron otorgados:

Premio Príncipe de Asturias de las Artes; Premio Nacional de Ciencias y Artes; Premio Príncipe Claus; y, Premio Right Livelihood.

Advirtió de los peligros por la construcción del Tren Maya, sin el consenso de quienes viven en esas tierras, aseguró que traerá destrucción de espacio naturales en la selva y en las comunidades originarias.

Se fue un grande de la cultura y eterno rebelde. Descanse en Paz.

Uno de los artistas más importantes de México, además de, ecologista, protector del patrimonio cultural, y, filántropo; Francisco Toledo, falleció el pasado jueves.

Activista social y político, fue destacado integrante de la Coalición Obrera Campesina Estudiantil del Istmo (COCEI) en 1974, logrando siete años después, que dicho movimiento social y político de izquierda, ganara las elecciones en Juchitán, rompiéndole así el monopolio al otrora invencible PRI.

Su paisano y protector Rufino Tamayo le decía: “déjese de esas cosas, póngase a trabajar, usted es pintor, no político”. Sin embargo, la lucha social política, siempre se le dio.

Fundó el Comité de Liberación 25 de noviembre para lograr la excarcelación de simpatizantes del movimiento magisterial y popular, aglutinado en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).

Mantuvo una disputa con el gobierno de aquel estado por la construcción de un distribuidor vial en el crucero Cinco Señores.

En 2008 organizó una “tamaliza” para protestar contra la instalación de una filial de McDonald´s en el Zócalo de Oaxaca. Venció al gigante de la comida rápida.

Anti-juarista declarado: “a mí, Juárez me cae gordo”. Recordaba que cuando Benito Juárez fue gobernador persiguió a los juchitecos y que su primogénito, Benito Juárez Maza, ordenó una ofensiva militar en Juchitán y “quemó el pueblo”.

El artista nunca tramitó su credencial para votar y aseguró: “voy a morir sin haber votado. Mi padre nunca votó por su desconfianza a todo lo que se llama democracia”.

Francisco Benjamín López Toledo, aunque oaxaqueño de corazón y emoción, nació en la CDMX, el 17 de julio de 1940.

Sin embargo, decidió ser de Juchitán, Oaxaca. Parte de su infancia, la vivió en Minatitlán, Veracruz.

Hijo de Francisco López Orozco y de Florencia Toledo Nolasco. Fue el cuarto de siete hermanos.

Casado con la artista textil, de origen danés, Trine Ellitsgaard. También fue pareja de la poetisa y traductora Elisa Ramírez Castañeda. Padre del artista Jerónimo López Ramírez, conocido como el Dr. Lakra, de la escritora Natalia Toledo, y de la artista visual y fotógrafa, Laureana Toledo.

Su gran inspiración fue su abuelo Benjamín, zapatero del pueblo de Ixtepec, con quien caminaba el campo en busca de resina vegetal, mientras su ancestro le contaba todo tipo de historias fantásticas integradas con relatos populares.

En Oaxaca, cursó la secundaria y estudió grabado con Arturo García Bustos y Rina Lazo. Con 17 años viajó a la Ciudad de México, donde ingresó a la Escuela de Diseños y Artesanías.

En 1959, el galerista Antonio de Souza lo renombró como Francisco Toledo. En ese año exhibió sus obras en la Galería Antonio Souza y en el Fort Worth Center, en Texas.

Viajó a París en 1960, allí conoció a Octavio Paz y al también oaxaqueño y pintor Rufino Tamayo, quien lo ayudó a conseguir una beca en la Casa de México de la Cité Internationale Universitaire de Paris.

Estudió con el pintor británico Stanley Hayter y también técnicas de grabado. Regresó a México con una técnica pictórica depurada, así como con la influencia de artistas de distintas escuelas europeas.

En 2006 se creó el Centro de las Artes San Agustín (CaSa) en San Agustín Etla, gracias a su iniciativa, convirtiéndose en el primer centro de arte ecológico de Latinoamérica.

Acogiéndose al programa de pago en especie de la SHCP, en pago de sus impuestos entregó “Los cuadernos de la mierda”: 27 tomos con 1.500 imágenes de seres defecando.

Fue el diseñador de la urna en la descansan las cenizas del escritor Carlos Monsiváis en la Sala de Lectura del Museo del Estanquillo.

Entre otras distinciones, le fueron otorgados:

Premio Príncipe de Asturias de las Artes; Premio Nacional de Ciencias y Artes; Premio Príncipe Claus; y, Premio Right Livelihood.

Advirtió de los peligros por la construcción del Tren Maya, sin el consenso de quienes viven en esas tierras, aseguró que traerá destrucción de espacio naturales en la selva y en las comunidades originarias.

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