/ sábado 13 de enero de 2024

Kristian Cerino, o la mirada del cronista tabasqueño

El periodista y académico Kristian Antonio Cerino, continúa puntualmente una larga tradición periodística dentro del género de la crónica en Tabasco. Una interesante charla sobre la otredad, la narrativa y las nuevas tecnologías.

Más que una entrevista, es esta una charla entre amigos largamente postergada. Pasó más de un mes entre que recibí su libro y la fresca mañana de enero en que, apenas desempacados de las fiestas y por fin frente a frente, nos deseamos un buen año. De sus manos, “Breve encuentro con los otros” me había llegado rubricado con una dedicatoria que agradezco, porque nos describe a ambos: "al lector y escritor de un mar de historias".

Ese es Kristian: la esencia del cronista que mira a los contadores de historias, a los ghost writters de la cotidianidad, a los periodistas de todo calibre, como hermanos de una batalla a veces perdida.

Le cuento que la premura y el exceso de trabajo me han restringido el avance: he leído apenas dos capítulos y el prólogo. Las palabras contenidas en el texto preliminar a su obra, se las debemos a otro grande de las letras tabasqueñas: mi amigo, el poeta Jaime Ruiz Ortíz, amigo también de Krsitian, desde sus años universitarios. Ahí podemos ver retratado de cuerpo entero a nuestro colega, el periodista narrativo que, entre otras distinciones, ha ganado premios de periodismo, escrito dos libros y ha sido becario de la Fundación Prensa y Democracia, así como de la Fundación Nuevo Periodismo.

EL HERALDO DE TABASCO: Me disculparás que llevo leídos apenas un par de capítulos, que hablan de "Gabo" (Gabriel García Márquez) y "Gaba" (Gabriela Gutiérrez Lomasto, cronista de Villahermosa). Me parece que tu libro es muy interesante, precisamente desde el título, porque habla de la otredad, del fenómeno de los otros, desde el periodismo. Tú como académico lo sabes muy bien. El periodismo es la descripción práctica de la otredad... la pregunta que todos los cronistas nos hacemos en algún momento es, ¿cómo a me acerco a tal o cuál fenómeno? ¿Desde un punto de vista anecdótico, narrativo, vivencial?

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Kristian Cerino: Yo creo que lo más importante es construir historias sin prejuicios. Acercarse a los otros, conocerlos o buscar comprenderlos es difícil, es complicado que el periodista pueda abstraer al cien por ciento las realidades de los demás. Muchas veces uno se queda en un porcentaje menor en ese propósito de querer acercarnos y comprender el fenómeno ¿no? De pronto la crónica o las crónicas de un mismo hecho son tan distintas entre un autor y otro, a pesar de que estamos viendo lo mismo. ¿Por qué ocurre esto? Porque cada uno de nosotros busca atrapar esas realidades, aproximarse a ellas y describirlas, o contarlas, a su muy particular modo. De pronto he escuchado que algunos cronistas dicen, "no voy a leer esta crónica", por ejemplo tuya, de Ángel Vega, o bien del extinto Ariel Lemarroy, "porque me voy a contaminar sobre cómo voy a mirar y a escribir, describir lo que observo. Sin embargo, es importante leer todo lo que se ha realizado en torno a un mismo hecho para que a su vez tú puedas buscar un nuevo enfoque a esas realidades que ahí están.

Aquí en una de sus pláticas. Foto: Ángel Vega | El Heraldo de Tabasco

Coincido en que lo importante en el libro, es la otredad. Y fíjate que la otredad en dos sentidos. uno es la de esos otros que están frente a mí, sujetos del fenómeno noticioso, pero también la otredad de los géneros que en el periodismo a veces se consideran menores. Es decir, esos otros géneros que también son fundamentales para poder contar una historia. Esto me hace pensar mucho en la composición de la novela. Para que un texto sea novela, y eso tú lo sabes muy bien porque has hecho estudios literarios, lo trascendental es saber cómo se compone. A veces no dimensionamos mucho el hecho de que se compone de un cuento o de varios fragmentos poéticos, de letanías o de epitafios, ¿no? Es como estar leyendo el Quijote y de pronto hay una novela dentro de la novela, tres cuentos dentro de la novela o una serie de epitafios, letanías o cartas dentro de una misma novela. La crónica busca alimentarse de esas otras cosas o de otros géneros, darles un espacio, de pronto la frase, el fragmento, la sentencia, la descripción, caben de manera natural y precisa en la crónica.

EL HERALDO DE TABASCO: Sobre esto, sobre los textos que acunan otros textos, y sobre los posibles puntos de vista del cronista, pienso, por ejemplo, en la Biblia. Los evangelistas, Lucas, Marcos, Mateo y Juan, describen el mismo hecho desde diferentes perspectivas, puntos de vista. Además, cada uno tiene su propio estilo de contar, su versión o su visión de los hechos. Y luego está el reto de contarlo fehacientemente ¿A quién? ¿Para qué? En antropología suele decirse que, cuando cambiamos de interlocutor, cambiamos de lenguaje, y en la crónica suele suceder este fenómeno tan particular. Eso nos remite a pensar que, si la realidad objetiva puede tener diferentes ángulos, a eso debemos sumarle el ángulo del lector, la dimensión interpretativa, y es en la que a menudo ni siquiera reflexionamos. ¿Tú tienes una idea de quién es tu lector ideal? ¿Influye en lo que escribes este pensamiento, este fantasma? ¿Para quién escribe Kristian Cerino?

Kristian Cerino: Es una pregunta muy interesante, y además es la primera ocasión que alguien me pregunta para quién escribe el cronista ¿no? Primero respondo: a los evangelistas yo siempre los veo como una especie de carrusel. Todos están viendo el mismo hecho, pero lo vieron en distintos momentos, incluso algunos no lo vieron sino se los contaron, pero cada uno de ellos consignó su ángulo de visión. Y no se están repitiendo ni copiando ni superponiendo porque tienen una mirada cronística que les permite a ellos abundar en el detalle, en el enfoque. Es una visión cubista y muy completa, de primera mano, desde dónde están contando las cosas. Sobre lo otro: Yo no, no pienso en un lector idóneo, o si acaso, yo creo que todos los escritores piensan en lectores idóneos como aquel que los leyó, los comprendió a cabalidad, y eso no existe. No es como mirar un librero, una estantería y de repente alguien pregunta: y ¿usted ya leyó todos esos libros? Bueno, si la biblioteca es chica, tal vez sí, pero si la biblioteca es grande, 2 mil o 3 mil libros, es imposible haber leído todo.

Entonces, hay libros que se hicieron para leerse completos, hay otros libros que se hicieron para leerse de manera parcial. Es difícil que uno conciba tener lectores fieles y voraces que hayan llegado hasta la última hoja de tu libro, o que lo hayan comprendido a cabalidad. Al contrario, si leyeron un capítulo o dos, creo que ahí tenemos una gran ganancia a nuestro favor. A mí lo que me interesa es que el texto le diga algo al lector y sienta que estamos de una u otra manera, contribuyendo para que la historia no se olvide o aterrizarla desde la oralidad a lo escritural; ahí yo encuentro sentido, y además, satisfacción. Sin embargo, cuando vamos a la calle o en las redes, alguien escribe: “oye, leí tu libro, creo que es interesante” entonces uno como que tiene un termómetro en donde dice, bueno, o sea, creo que hay lectores, no una legión gigantesca de lectores, pero si hay lectores. Ahora, cuando un amigo cercano dice: “he leído tu obra” se agradece, pero creo que tiene más mérito cuando un ciudadano que no conoce al autor que no está "contaminado" sobre quién es el autor, le dice: “a usted le he leído” creo que ahí uno empieza a entender de que hay una comunidad de lectores, así sea dispersa, que le interesa leer lo que lo que tú estás escribiendo, sin importar si aparece en un diario digital o en un libro, como autor o coautor. Yo creo que ahí está la esencia de saber si nos leen.

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EL HERALDO DE TABASCO: Exacto, es ahí donde se da el fenómeno literario. Para ser escritor se necesitan lectores, así sea uno, como dices tú. Lamentablemente vivimos en un entrono difícil para los escritores que escriben como periodistas, o bien para los periodistas que escriben como escritores. ¿Cuál es, aquí en Tabasco, la temperatura de la lectura? No nada más de la crónica periodística, que, bueno, tiene su nicho o al menos lo tenía hace algunos años, sino de la lectoría en general, porque estamos en un momento bien complicado.

Kristian Cerino: Yo creo que nos estamos leyendo entre nosotros mismos. Un escritor, publica una obra y un pintor inmerso en el espacio cultural, le está leyendo. Quisiera yo ser optimista y decir, nos estamos leyendo entre periodistas, entre escritores, porque finalmente los comentarios que uno recibe en la mayoría de ellos es alguien que está inmerso en un proceso lector, no es porque sea su obligación, sino porque el artista sabe que necesita alimentarse de la lectura. Entonces lee lo que está en el mundo, lo que está en el país y lee lo que está en su entorno.

Uno de los asistentes a una de sus pláticas haciéndole una pregunta. Foto: Ángel Vega | El Heraldo de Tabasco

Sin embargo, creo que es importante no perder de vista que necesitamos salir de los mismos nichos en los que nos estamos leyendo mutuamente, y ahí viene algo que es distinto, que es como la construcción de nichos o de lectores no afines al medio en el que tú te desenvuelves, y creo que ahí tendríamos que trabajar mucho.

EL HERALDO DE TABASCO: Hay otra cuestión, y tiene que ver con si realmente los periodistas como tú, que además son académicos y que tienen una experiencia en el ejercicio del periodismo narrativo, es decir, escribir y publicar crónica... ¿Realmente estamos aportando algo nuevo, novedoso o diferente al género? Y de ser así ¿cuál sería? Ahorita las nuevas tecnologías dan la posibilidad de contar unas historias con distintas herramientas a las tradicionales. No sabemos si son las ideales o no, pero independientemente de eso, ¿qué vamos aportar nosotros los que los que seguimos en la trinchera del texto? ¿Cómo vamos a competir contra una audiencia voraz que consume productos periodísticos en plataformas multimedia, que consume literatura transformada en series y películas, que consume fenómenos mediáticos, en forma de contenidos virales? ¿Cuál va a ser nuestra propuesta?

Kristian Cerino: Mira, yo podría decirte que tengo lectores que rebasan los 35 años, más o menos es el promedio de edad, pero ¿cuál es el reto? Lograr que los adolescentes comiencen a leer mis textos. Y no hablo de mí, hablo de todos los escritores radicados en Tabasco que aspiran a que un lector adolescente también se ocupe de sus de sus materiales. Sin embargo, estamos conscientes que esa generación cada vez lee menos, cada vez consume más materiales audiovisuales.

Puedo sostener que desde el periodismo sí se ha trabajado mucho en cómo hacer un traslado de lo escritural a lo multimedia. Lo podemos constatar en los Globos de Oro, e incluso en los Premios Óscar: no nos damos cuenta cómo si bien reina o impera lo visual, no deja de premiarse la base fundamental de todo aquel discurso, que es guion o la o la escritura. En consecuencia, nosotros tenemos que trabajar no solamente en el periodismo, sino también desde la historia, desde la filosofía, desde cualquier área del conocimiento que nos sea afín, para que ese lector adolescente o juvenil logre engancharse con estos materiales. Creo que una de las rutas pioneras de esto es la narrativa visual, es decir el cómic, o la novela gráfica, mismas que podemos seguir cultivando y que en determinado momento pueden saltar a narrativas audiovisuales.

Te pongo otro ejemplo: hay una tendencia generalizada por consumir los productos orientales, desde la novela gráfica, el manga, el anime, y desde ahí nosotros también tenemos que apostarle, porque están en las conversaciones de los jóvenes. Anteriormente yo era más radical y ortodoxo y creía que todo lo escritural era lo único que tenía que tener un sentido en la vida; sin embargo, cuando yo empecé a tener contacto con la novela gráfica, entendí que tenemos que enganchar con los nuevos lectores. Así leí "el capitán Alatriste" de Arturo Pérez Reverte en su versión de novela gráfica. O de pronto te encuentras una versión del Quijote en novela gráfica para un estudiante de secundaria, y esto lo va a llevar a interesarse e incluso lo va a preparar para leer después esas ochocientas o mil páginas en los dos tomos que tiene el Quijote de Cervantes.

Decía un escritor cubano, Eliseo Alberto, que radicó muchos años en México; "yo no tengo lectores", sin embargo, cuando lo invitó el Grupo Argos, este que coordinaba Epigmenio Ibarra a hacer telenovelas desde el Grupo Argos y que luego transmitía televisión azteca, recordarás que hubo una un rompimiento con la telenovela romántica, y de pronto empezaron a documentar la realidad del narco, las dificultades de hacer periodismo, la corrupción política y decían: "es increíble, cuántas personas están mirando esto que sucede en televisión" y que nació de algo escritural, como el guion para estas producciones audiovisuales.

¿Entonces qué pasa? Respondiendo específicamente al caso de la crónica, que es a lo que tú y yo nos dedicamos, es que ya no basta con ir al sitio con libreta en mano, eso ya no basta, no, yo lo que hago como un procedimiento, como un método es fotografiar, videograbar, a veces coloco un trípode y desde ahí hago un tiro, un tiro de cámara y este porque no sé en algún momento, cuando yo empiece a escribir, si voy a necesitar de esos materiales. La respuesta es que siempre los necesito, ¿por qué? Porque no pude atrapar la totalidad de lo que yo quería escribir en la libreta, entonces llegará el momento y yo creo que no es a largo plazo, yo creo que es un cortísimo plazo en el que tengamos que ya apostarle por el libro interactivo, para que el lector, a la par de que está leyendo lo escritural, pueda también dar un clic y ver las fotos, o un clic y clip de video que le que le permita tener un mayor, un mayor contexto.

Mira, el reto del escritor es que la descripción que tú estás haciendo la entiendan todos. Si no la entienden todos, el lector se está regresando, dice: "oye, no entendí de lo que me está hablando aquí me dice que se alinean unas lanchas, pero no, no entiendo la imagen o la figura", los que hacen documentales o películas la tienen más fácil porque lo estás viendo en proceso, entonces ese es como el reto del cronista, saber que no solamente se debe apoyar en lo escritural, sino de todo registro videográfico.

EL HERALDO DE TABASCO: Se dice que el cronista busca dar cuenta de un momento específico de la historia cotidiana, inscrita en su entorno inmediato, describiendo el contexto que le ha tocado vivir, antes de que esta pase a llamarse "Historia", así, con "H" mayúscula. ¿En qué momento coyuntural de la historia de Tabasco se inscribe “Breve encuentro con los otros”?

Público escuchando atento a Kristian Cerino. Foto: Ángel Vega | El Heraldo de Tabasco

Kristian Cerino: Bueno, breve encuentro con los otros, como su nombre lo indica, son encuentros brevísimos de personajes que están inmersos en nuestro contexto y “Breve encuentro con los otros” es como pues un pequeño tabique o ladrillo que estoy poniendo con la intención de o con el propósito de hacer tres publicaciones más de otros personajes tabasqueños. Es como cuando te preguntas ¿qué hago con lo que he escrito? Yo creo que hay que darle orden, antes de que uno muera y venga alguien más a manosear y a publicar todo lo que está en un cajón... y tú sabes que todo lo que está en un cajón, a veces no sirve. Entonces uno se vuelve selectivo y dice; esto ya no puede mantenerse en el tiempo, esto ya perdió su vigencia. Entonces "Breve encuentro con los otros" es una primera piedra, no que se coloca para otros personajes que vendrán a habitar el espacio, ya sea de Tabasco o del sur de México, dado que siempre estamos haciendo lecturas de periodismo desde el área central, es decir, consumimos y contamos y proyectamos las historias que se escriben básicamente en Ciudad de México, y yo siempre he dicho que hay que llenar esos vacíos, en el sitio en el que tú estás habitando o en el sitio en el que tú radicas y yo creo que el cronista va contando esa historia no antigua, pero sí inmediata al tiempo en el que tú te estás desarrollando.

EL HERALDO DE TABASCO: Muchas historias que contar todavía aquí en Tabasco, ¿verdad? En su momento tocó al "monstruo", don Isidoro Pedrero Totosaus, además de su quehacer en los diarios, legarnos su libro “Vidas que alumbran”, en donde hace un recuento muy puntual de personalidades, momentos, de los acontecimientos de Tabasco y sus protagonistas, con una evidente aspiración estética-periodística-literaria.

Kristian Cerino: Fíjate que yo hice una línea del tiempo, porque el otro día me lo preguntaron, y respondí que este libro y otros que vendrán, siguen una tradición periodística en Tabasco. En la línea también de un libro que se llama “Crónicas del destierro. Y otras semblanzas tabasqueñas” de Francisco J. Santa María... o sea, yo voy siguiendo esa línea, respeto esa línea, esa tradición literaria, “Tipos tabasqueños” de Pepe Bulnes y también “Vidas que alumbran” de Isidoro Pedrero Totosaus, como bien señalas. Entonces yo me formo en fila y a ver si funciona a lo mejor y un crítico literario en veinte años me baja y me desaparece de esa fila, pero finalmente son como intentos que uno hace, respetando, primero, la tradición, y luego tratando de innovar. Yo aquí lo que me tomo son ciertas licencias y eso creo que les pasa a muchos periodistas que ya no le temen al género o a los géneros, se toman licencias. Aquí aparezco, aquí no aparezco, no, aquí fusiono géneros menores, y a partir de ahí creo que va teniendo cierto sentido la historia.

EL HERALDO DE TABASCO: Exacto, además, es una manera de aportar al género, ¿no?

Kristian Cerino: Así es no, nunca el género es rígido, o sea, en algún momento alguien le va a dar una patada al género y lo va a abrir de una manera en que “ah, bueno, ya vi que se puede moldear”. Aunque dicen los poetas, sobre todo David Huerta, que falleció hace algunos meses que para que uno pueda romper la forma uno tiene que uno tuvo que haber aprendido a dominar la forma ¿no? De pronto en la universidad dicen alumnos “ah, voy a romper esta forma”, a ver, tranquilo, no, no te desesperes, léelo, escríbela, aprende una métrica, domínala y ya luego haz lo que tú quieras, para que cuando alguien te pregunte tú sepas responder por qué te tomaste esa licencia.

EL HERALDO DE TABASCO: Son o somos muy pocos los periodistas que nos dedicamos a la crónica aquí en Tabasco. A veces pareciera que se está muriendo el género narrativo en los periódicos, salvo algunos intentos, a veces desesperados, porque no es fácil publicar. En Tabasco es un acto de valentía publicar un libro en formato impreso, una maroma en el vacío este, publicar un libro, ¿cuál es la situación real de la crónica en Tabasco?

Kristian Cerino: Ayer leía precisamente un artículo que decía que el nuevo periodismo que aprendimos ya es viejo, ¿no? Creo que había más cronistas en el siglo pasado en Tabasco que los que hoy somos, yo te decía, tengo un lector que supera los 35 años, habría que preguntarse si hay escritores de crónicas de 17 o 18 años, no, no lo hay, de hecho, yo lo veo en las universidades, nadie quiere escribir crónicas o nadie quiere escribir un género narrativo desde el periodismo o de la literatura. Nos está pesando la poesía y no es que sea mala, a mí me encanta, yo la disfruto, pero todos quieren ser poetas, pocos quieren ser narradores y ahí hay hectáreas inmensas poder ejercitarse en la narrativa.

Entonces yo creo que en este momento la crónica está como en una especie de pausa silenciosa ahora, no, no debe de sorprendernos, o sea, cada 50 años, o sea, la crónica muere y vive. El siglo pasado, en la última década se escribieron crónicas de todo, pero había revistas y medios en donde publicarlas, ¿no?, o sea, en Bolivia, en Ecuador, en México. Ahora siento que como que hubo un desgaste o un abuso de la escritura de la crónica, que llevo muchos meses o años sin ver ese boom de la crónica, o sea, como que cayó en un declive, no debe de espantarnos, se activará ¿por qué? Porque no todo lo que sucede puede ser un reducto de notas pequeñas. Hay ciertas cosas que hay que escribirlas a profundidad.

EL HERALDO DE TABASCO: El periodismo y no sólo la crónica están en un momento muy complicado. El ecosistema digital están poniendo contra las cuerdas a los medios de comunicación y empresas periodísticas. Sin embargo, los periodistas somos un mal necesario para una sociedad, porque de alguna forma, somos como los notarios de la información, validadores, y tenemos una responsabilidad con la verdad...

Kristian Cerino: Yo he platicado con los estudiantes últimamente y lamento que hayamos tenido dos sismos o más. Uno es el sismo de la crisis de los medios tradicionales y no la irrupción, sino el avance de los medios digitales, porque eso redujo la dinámica que había en las redacciones, esto me hace pensar un poco en la novela “El astillero” de Juan Carlos Onetti cuando ya no llega ningún barco al muelle que reparar, pero ellos extrañan siempre esa época de bonanza en el que el barco estaba ahí para repararlo. Así nos pasó en la prensa; de pronto miramos por la ventana y ya no estaba la gran rotativa, o se conviertió en un buque encallado. Yo siempre relaciono esa metáfora con los medios, sin embargo, si los personajes de “El astillero” perdieron la esperanza, mucho menos los periodistas que quedan aún en las grandes redacciones pueden perderla, cuyos espacios que ocupan son ya pequeños, yo creo que a veces uno grita en la redacción, y se escucha el eco... entonces yo le digo a los estudiantes... esa época de oro, ustedes la perdieron. Ahora, ¿cómo hacemos para recuperarla?

No es fácil. Tendríamos que retomar las reuniones virtuales como si simuláramos, que es la gran redacción en el que te están corrigiendo el verbo, el artículo en que te regresan el texto y vuélvelo a hacer, entonces, siento yo que también me hace pensar en cómo sobrevivieron los cronistas del siglo XIX o XX, en esa etapa del nuevo periodismo. Sobrevivían de las corresponsalías o de la escritura, de las notas informativas, porque es un poco como Kapuściński, o sea, no le pagaban por hacer crónicas, ni ensayos, ni reportajes, le pagaban por ser un reportero raso y en sus tiempos libres, profundizaba los temas, entonces yo creo que nosotros hemos sobrevivido buscando otros ingresos y muchos de esos ingresos también vienen del periodismo, en otros géneros y en ratos libres tratamos de seguir fomentando de ese género de la crónica, ahora esto para mis pasajero, no siento que en algún momento esto se va a volver a activar y hablo a nivel nacional, creo que a nivel nacional y continental, todos están en una en una crisis, y te decía, ya se está publicando pocas crónicas, ¿en dónde está encontrando refugio la crónica? En los libros, Leyla Guerriero, que antes publicaba en 10 revistas, ahora se está enfocando nada más en los libros, ¿por qué? Porque también ha habido crisis en las fundaciones, en los organismos que patrocinaban periodismo.

EL HERALDO DE TABASCO: Bueno, digamos que todo libro tiene una historia, desde su concepción hasta su publicación, misma que en el prólogo de nuestro querido amigo Jaime Ruiz, está consignada muy bien...

Kristian Cerino: Bueno, yo siempre he dicho que, aunque nos llamamos “editores” o nos llamemos “editores”, primero somos redactores o escritores y uno necesita de la experiencia de los de los que se han dedicado a la edición. Jaime contribuyó mucho para ordenar el libro, para decir: “bueno, aquí tenemos dos personajes, pues es gabo y Gaba”; había tres textos más que los eliminamos. ¿por qué? Porque no cabían en este libro, a lo mejor caben en un siguiente libro o ya murieron, ¿no? Entonces siempre es bueno dejarse acompañar por alguien que no esté contaminado de la escritura del texto, que te pueda sugerir, y creo que detrás del libro están muchas horas entre Jaime y yo revisando a lápiz. Creo que lo hicimos exahustivamente hasta cinco días antes de que se imprimiera de manera definitiva. Empezamos encontrando 100 errores, 80 hasta que llegamos a lo que creemos son cero errores, pero puede haber uno o dos. O sea, eso es como permisible, pero entonces sí, hay muchas horas de trabajo de edición y creo que a veces es lo que el lector no ve, nada más den la punta del bloque de hielo, pero no ven lo que hay detrás, ahora también es el proceso de edición es un gran aprendizaje porque te permite ver la constitución misma del libro, a veces uno como romántico dice, voy a hacer 10 libros, sí, pero te llevas meses en la selección, en el armado en bocetarlo y luego en la en la revisión minuciosa.

EL HERALDO DE TABASCO: En el caso de nosotros como periodistas, a veces escribimos libros sin darnos cuenta de que los estamos escribiendo. Escribes una crónica y escribes otra y de pronto ya tienes un gran tema, con varios textos y lo único que hay que hacer, como si fuera fácil, pues es seleccionar, entrar, compilar y publicar...

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Kristian Cerino: Y mucha gente cree en la inspiración, ¿no? Dicen: Yo escribo porque tengo "la inspiración". La inspiración no existe como la han romantizado, lo que debe haber es un trabajo riguroso que te ocasiona un gran dolor o un gran malestar. De pronto tú dices: ¿tengo seis o diez textos ya esto es libro? Eso es falso, sufres mucho en la reescritura, es un dolor profundo y cuando en verdad lo vives de pronto no te quedan ganas de volver a hacerlo, descansas unos meses y luego te activas para volver.

Entonces sí es un es un momento doloroso. Alberto Salcedo Ramos, un cronista colombiano, tiene una frase que dice que el colombiano asegura “quiero escribir, pero no tengo trabajo” y logra un trabajo que cuando ya tiene el trabajo ahora no tiene tiempo para escribir, entonces él dice: “no lo que él quería era trabajar y remunerar, pero no escribir”, entonces escribir es robarle el tiempo a la misma vida para poder concebir la historia, es un quirófano ahí abierto.

EL HERALDO DE TABASCO: Y de este libro en particular, ¿cuál es tu historia favorita, la que te marcó más?

Kristian Cerino: De esta, creo que Gabo, aunque también me gusta la imagen de Gaba. Es una señora con la que tuve un gran acercamiento, y por la cual como que me nació esta idea de, "bueno, vamos intentando hacer crónicas". Sobre todo esos dos personajes me gustan, y de los otros libros bueno, hay una de Chico Che, me gusta mucho, creo que es una crónica de 18 mil caracteres que me sigue gustando. De hecho, hay una cosa interesante, cuando tú vuelves a releer es donde uno determina si esto va para un libro o ya no, porque si sigue teniendo la misma fuerza, si el lenguaje cargado te está transmitiendo algo, sino pues dices tú, esto va para afuera, sí hayas tú, considerado hace 20 años que era una buena crónica, pero ya en la actualidad ya no lo es.

EL HERALDO DE TABASCO: ¿Entonces tenemos crónica y cronista para rato?

Kristian Cerino: Yo creo que sí. Ahí voy a seguir escribiendo en ese género, pero también me ejercito para el cuento. Sigo como calentando como un pitcher en el estadio lanzando pelotas para ver si en algún momento ya me libero y escribo el cuento.

Más que una entrevista, es esta una charla entre amigos largamente postergada. Pasó más de un mes entre que recibí su libro y la fresca mañana de enero en que, apenas desempacados de las fiestas y por fin frente a frente, nos deseamos un buen año. De sus manos, “Breve encuentro con los otros” me había llegado rubricado con una dedicatoria que agradezco, porque nos describe a ambos: "al lector y escritor de un mar de historias".

Ese es Kristian: la esencia del cronista que mira a los contadores de historias, a los ghost writters de la cotidianidad, a los periodistas de todo calibre, como hermanos de una batalla a veces perdida.

Le cuento que la premura y el exceso de trabajo me han restringido el avance: he leído apenas dos capítulos y el prólogo. Las palabras contenidas en el texto preliminar a su obra, se las debemos a otro grande de las letras tabasqueñas: mi amigo, el poeta Jaime Ruiz Ortíz, amigo también de Krsitian, desde sus años universitarios. Ahí podemos ver retratado de cuerpo entero a nuestro colega, el periodista narrativo que, entre otras distinciones, ha ganado premios de periodismo, escrito dos libros y ha sido becario de la Fundación Prensa y Democracia, así como de la Fundación Nuevo Periodismo.

EL HERALDO DE TABASCO: Me disculparás que llevo leídos apenas un par de capítulos, que hablan de "Gabo" (Gabriel García Márquez) y "Gaba" (Gabriela Gutiérrez Lomasto, cronista de Villahermosa). Me parece que tu libro es muy interesante, precisamente desde el título, porque habla de la otredad, del fenómeno de los otros, desde el periodismo. Tú como académico lo sabes muy bien. El periodismo es la descripción práctica de la otredad... la pregunta que todos los cronistas nos hacemos en algún momento es, ¿cómo a me acerco a tal o cuál fenómeno? ¿Desde un punto de vista anecdótico, narrativo, vivencial?

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Kristian Cerino: Yo creo que lo más importante es construir historias sin prejuicios. Acercarse a los otros, conocerlos o buscar comprenderlos es difícil, es complicado que el periodista pueda abstraer al cien por ciento las realidades de los demás. Muchas veces uno se queda en un porcentaje menor en ese propósito de querer acercarnos y comprender el fenómeno ¿no? De pronto la crónica o las crónicas de un mismo hecho son tan distintas entre un autor y otro, a pesar de que estamos viendo lo mismo. ¿Por qué ocurre esto? Porque cada uno de nosotros busca atrapar esas realidades, aproximarse a ellas y describirlas, o contarlas, a su muy particular modo. De pronto he escuchado que algunos cronistas dicen, "no voy a leer esta crónica", por ejemplo tuya, de Ángel Vega, o bien del extinto Ariel Lemarroy, "porque me voy a contaminar sobre cómo voy a mirar y a escribir, describir lo que observo. Sin embargo, es importante leer todo lo que se ha realizado en torno a un mismo hecho para que a su vez tú puedas buscar un nuevo enfoque a esas realidades que ahí están.

Aquí en una de sus pláticas. Foto: Ángel Vega | El Heraldo de Tabasco

Coincido en que lo importante en el libro, es la otredad. Y fíjate que la otredad en dos sentidos. uno es la de esos otros que están frente a mí, sujetos del fenómeno noticioso, pero también la otredad de los géneros que en el periodismo a veces se consideran menores. Es decir, esos otros géneros que también son fundamentales para poder contar una historia. Esto me hace pensar mucho en la composición de la novela. Para que un texto sea novela, y eso tú lo sabes muy bien porque has hecho estudios literarios, lo trascendental es saber cómo se compone. A veces no dimensionamos mucho el hecho de que se compone de un cuento o de varios fragmentos poéticos, de letanías o de epitafios, ¿no? Es como estar leyendo el Quijote y de pronto hay una novela dentro de la novela, tres cuentos dentro de la novela o una serie de epitafios, letanías o cartas dentro de una misma novela. La crónica busca alimentarse de esas otras cosas o de otros géneros, darles un espacio, de pronto la frase, el fragmento, la sentencia, la descripción, caben de manera natural y precisa en la crónica.

EL HERALDO DE TABASCO: Sobre esto, sobre los textos que acunan otros textos, y sobre los posibles puntos de vista del cronista, pienso, por ejemplo, en la Biblia. Los evangelistas, Lucas, Marcos, Mateo y Juan, describen el mismo hecho desde diferentes perspectivas, puntos de vista. Además, cada uno tiene su propio estilo de contar, su versión o su visión de los hechos. Y luego está el reto de contarlo fehacientemente ¿A quién? ¿Para qué? En antropología suele decirse que, cuando cambiamos de interlocutor, cambiamos de lenguaje, y en la crónica suele suceder este fenómeno tan particular. Eso nos remite a pensar que, si la realidad objetiva puede tener diferentes ángulos, a eso debemos sumarle el ángulo del lector, la dimensión interpretativa, y es en la que a menudo ni siquiera reflexionamos. ¿Tú tienes una idea de quién es tu lector ideal? ¿Influye en lo que escribes este pensamiento, este fantasma? ¿Para quién escribe Kristian Cerino?

Kristian Cerino: Es una pregunta muy interesante, y además es la primera ocasión que alguien me pregunta para quién escribe el cronista ¿no? Primero respondo: a los evangelistas yo siempre los veo como una especie de carrusel. Todos están viendo el mismo hecho, pero lo vieron en distintos momentos, incluso algunos no lo vieron sino se los contaron, pero cada uno de ellos consignó su ángulo de visión. Y no se están repitiendo ni copiando ni superponiendo porque tienen una mirada cronística que les permite a ellos abundar en el detalle, en el enfoque. Es una visión cubista y muy completa, de primera mano, desde dónde están contando las cosas. Sobre lo otro: Yo no, no pienso en un lector idóneo, o si acaso, yo creo que todos los escritores piensan en lectores idóneos como aquel que los leyó, los comprendió a cabalidad, y eso no existe. No es como mirar un librero, una estantería y de repente alguien pregunta: y ¿usted ya leyó todos esos libros? Bueno, si la biblioteca es chica, tal vez sí, pero si la biblioteca es grande, 2 mil o 3 mil libros, es imposible haber leído todo.

Entonces, hay libros que se hicieron para leerse completos, hay otros libros que se hicieron para leerse de manera parcial. Es difícil que uno conciba tener lectores fieles y voraces que hayan llegado hasta la última hoja de tu libro, o que lo hayan comprendido a cabalidad. Al contrario, si leyeron un capítulo o dos, creo que ahí tenemos una gran ganancia a nuestro favor. A mí lo que me interesa es que el texto le diga algo al lector y sienta que estamos de una u otra manera, contribuyendo para que la historia no se olvide o aterrizarla desde la oralidad a lo escritural; ahí yo encuentro sentido, y además, satisfacción. Sin embargo, cuando vamos a la calle o en las redes, alguien escribe: “oye, leí tu libro, creo que es interesante” entonces uno como que tiene un termómetro en donde dice, bueno, o sea, creo que hay lectores, no una legión gigantesca de lectores, pero si hay lectores. Ahora, cuando un amigo cercano dice: “he leído tu obra” se agradece, pero creo que tiene más mérito cuando un ciudadano que no conoce al autor que no está "contaminado" sobre quién es el autor, le dice: “a usted le he leído” creo que ahí uno empieza a entender de que hay una comunidad de lectores, así sea dispersa, que le interesa leer lo que lo que tú estás escribiendo, sin importar si aparece en un diario digital o en un libro, como autor o coautor. Yo creo que ahí está la esencia de saber si nos leen.

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EL HERALDO DE TABASCO: Exacto, es ahí donde se da el fenómeno literario. Para ser escritor se necesitan lectores, así sea uno, como dices tú. Lamentablemente vivimos en un entrono difícil para los escritores que escriben como periodistas, o bien para los periodistas que escriben como escritores. ¿Cuál es, aquí en Tabasco, la temperatura de la lectura? No nada más de la crónica periodística, que, bueno, tiene su nicho o al menos lo tenía hace algunos años, sino de la lectoría en general, porque estamos en un momento bien complicado.

Kristian Cerino: Yo creo que nos estamos leyendo entre nosotros mismos. Un escritor, publica una obra y un pintor inmerso en el espacio cultural, le está leyendo. Quisiera yo ser optimista y decir, nos estamos leyendo entre periodistas, entre escritores, porque finalmente los comentarios que uno recibe en la mayoría de ellos es alguien que está inmerso en un proceso lector, no es porque sea su obligación, sino porque el artista sabe que necesita alimentarse de la lectura. Entonces lee lo que está en el mundo, lo que está en el país y lee lo que está en su entorno.

Uno de los asistentes a una de sus pláticas haciéndole una pregunta. Foto: Ángel Vega | El Heraldo de Tabasco

Sin embargo, creo que es importante no perder de vista que necesitamos salir de los mismos nichos en los que nos estamos leyendo mutuamente, y ahí viene algo que es distinto, que es como la construcción de nichos o de lectores no afines al medio en el que tú te desenvuelves, y creo que ahí tendríamos que trabajar mucho.

EL HERALDO DE TABASCO: Hay otra cuestión, y tiene que ver con si realmente los periodistas como tú, que además son académicos y que tienen una experiencia en el ejercicio del periodismo narrativo, es decir, escribir y publicar crónica... ¿Realmente estamos aportando algo nuevo, novedoso o diferente al género? Y de ser así ¿cuál sería? Ahorita las nuevas tecnologías dan la posibilidad de contar unas historias con distintas herramientas a las tradicionales. No sabemos si son las ideales o no, pero independientemente de eso, ¿qué vamos aportar nosotros los que los que seguimos en la trinchera del texto? ¿Cómo vamos a competir contra una audiencia voraz que consume productos periodísticos en plataformas multimedia, que consume literatura transformada en series y películas, que consume fenómenos mediáticos, en forma de contenidos virales? ¿Cuál va a ser nuestra propuesta?

Kristian Cerino: Mira, yo podría decirte que tengo lectores que rebasan los 35 años, más o menos es el promedio de edad, pero ¿cuál es el reto? Lograr que los adolescentes comiencen a leer mis textos. Y no hablo de mí, hablo de todos los escritores radicados en Tabasco que aspiran a que un lector adolescente también se ocupe de sus de sus materiales. Sin embargo, estamos conscientes que esa generación cada vez lee menos, cada vez consume más materiales audiovisuales.

Puedo sostener que desde el periodismo sí se ha trabajado mucho en cómo hacer un traslado de lo escritural a lo multimedia. Lo podemos constatar en los Globos de Oro, e incluso en los Premios Óscar: no nos damos cuenta cómo si bien reina o impera lo visual, no deja de premiarse la base fundamental de todo aquel discurso, que es guion o la o la escritura. En consecuencia, nosotros tenemos que trabajar no solamente en el periodismo, sino también desde la historia, desde la filosofía, desde cualquier área del conocimiento que nos sea afín, para que ese lector adolescente o juvenil logre engancharse con estos materiales. Creo que una de las rutas pioneras de esto es la narrativa visual, es decir el cómic, o la novela gráfica, mismas que podemos seguir cultivando y que en determinado momento pueden saltar a narrativas audiovisuales.

Te pongo otro ejemplo: hay una tendencia generalizada por consumir los productos orientales, desde la novela gráfica, el manga, el anime, y desde ahí nosotros también tenemos que apostarle, porque están en las conversaciones de los jóvenes. Anteriormente yo era más radical y ortodoxo y creía que todo lo escritural era lo único que tenía que tener un sentido en la vida; sin embargo, cuando yo empecé a tener contacto con la novela gráfica, entendí que tenemos que enganchar con los nuevos lectores. Así leí "el capitán Alatriste" de Arturo Pérez Reverte en su versión de novela gráfica. O de pronto te encuentras una versión del Quijote en novela gráfica para un estudiante de secundaria, y esto lo va a llevar a interesarse e incluso lo va a preparar para leer después esas ochocientas o mil páginas en los dos tomos que tiene el Quijote de Cervantes.

Decía un escritor cubano, Eliseo Alberto, que radicó muchos años en México; "yo no tengo lectores", sin embargo, cuando lo invitó el Grupo Argos, este que coordinaba Epigmenio Ibarra a hacer telenovelas desde el Grupo Argos y que luego transmitía televisión azteca, recordarás que hubo una un rompimiento con la telenovela romántica, y de pronto empezaron a documentar la realidad del narco, las dificultades de hacer periodismo, la corrupción política y decían: "es increíble, cuántas personas están mirando esto que sucede en televisión" y que nació de algo escritural, como el guion para estas producciones audiovisuales.

¿Entonces qué pasa? Respondiendo específicamente al caso de la crónica, que es a lo que tú y yo nos dedicamos, es que ya no basta con ir al sitio con libreta en mano, eso ya no basta, no, yo lo que hago como un procedimiento, como un método es fotografiar, videograbar, a veces coloco un trípode y desde ahí hago un tiro, un tiro de cámara y este porque no sé en algún momento, cuando yo empiece a escribir, si voy a necesitar de esos materiales. La respuesta es que siempre los necesito, ¿por qué? Porque no pude atrapar la totalidad de lo que yo quería escribir en la libreta, entonces llegará el momento y yo creo que no es a largo plazo, yo creo que es un cortísimo plazo en el que tengamos que ya apostarle por el libro interactivo, para que el lector, a la par de que está leyendo lo escritural, pueda también dar un clic y ver las fotos, o un clic y clip de video que le que le permita tener un mayor, un mayor contexto.

Mira, el reto del escritor es que la descripción que tú estás haciendo la entiendan todos. Si no la entienden todos, el lector se está regresando, dice: "oye, no entendí de lo que me está hablando aquí me dice que se alinean unas lanchas, pero no, no entiendo la imagen o la figura", los que hacen documentales o películas la tienen más fácil porque lo estás viendo en proceso, entonces ese es como el reto del cronista, saber que no solamente se debe apoyar en lo escritural, sino de todo registro videográfico.

EL HERALDO DE TABASCO: Se dice que el cronista busca dar cuenta de un momento específico de la historia cotidiana, inscrita en su entorno inmediato, describiendo el contexto que le ha tocado vivir, antes de que esta pase a llamarse "Historia", así, con "H" mayúscula. ¿En qué momento coyuntural de la historia de Tabasco se inscribe “Breve encuentro con los otros”?

Público escuchando atento a Kristian Cerino. Foto: Ángel Vega | El Heraldo de Tabasco

Kristian Cerino: Bueno, breve encuentro con los otros, como su nombre lo indica, son encuentros brevísimos de personajes que están inmersos en nuestro contexto y “Breve encuentro con los otros” es como pues un pequeño tabique o ladrillo que estoy poniendo con la intención de o con el propósito de hacer tres publicaciones más de otros personajes tabasqueños. Es como cuando te preguntas ¿qué hago con lo que he escrito? Yo creo que hay que darle orden, antes de que uno muera y venga alguien más a manosear y a publicar todo lo que está en un cajón... y tú sabes que todo lo que está en un cajón, a veces no sirve. Entonces uno se vuelve selectivo y dice; esto ya no puede mantenerse en el tiempo, esto ya perdió su vigencia. Entonces "Breve encuentro con los otros" es una primera piedra, no que se coloca para otros personajes que vendrán a habitar el espacio, ya sea de Tabasco o del sur de México, dado que siempre estamos haciendo lecturas de periodismo desde el área central, es decir, consumimos y contamos y proyectamos las historias que se escriben básicamente en Ciudad de México, y yo siempre he dicho que hay que llenar esos vacíos, en el sitio en el que tú estás habitando o en el sitio en el que tú radicas y yo creo que el cronista va contando esa historia no antigua, pero sí inmediata al tiempo en el que tú te estás desarrollando.

EL HERALDO DE TABASCO: Muchas historias que contar todavía aquí en Tabasco, ¿verdad? En su momento tocó al "monstruo", don Isidoro Pedrero Totosaus, además de su quehacer en los diarios, legarnos su libro “Vidas que alumbran”, en donde hace un recuento muy puntual de personalidades, momentos, de los acontecimientos de Tabasco y sus protagonistas, con una evidente aspiración estética-periodística-literaria.

Kristian Cerino: Fíjate que yo hice una línea del tiempo, porque el otro día me lo preguntaron, y respondí que este libro y otros que vendrán, siguen una tradición periodística en Tabasco. En la línea también de un libro que se llama “Crónicas del destierro. Y otras semblanzas tabasqueñas” de Francisco J. Santa María... o sea, yo voy siguiendo esa línea, respeto esa línea, esa tradición literaria, “Tipos tabasqueños” de Pepe Bulnes y también “Vidas que alumbran” de Isidoro Pedrero Totosaus, como bien señalas. Entonces yo me formo en fila y a ver si funciona a lo mejor y un crítico literario en veinte años me baja y me desaparece de esa fila, pero finalmente son como intentos que uno hace, respetando, primero, la tradición, y luego tratando de innovar. Yo aquí lo que me tomo son ciertas licencias y eso creo que les pasa a muchos periodistas que ya no le temen al género o a los géneros, se toman licencias. Aquí aparezco, aquí no aparezco, no, aquí fusiono géneros menores, y a partir de ahí creo que va teniendo cierto sentido la historia.

EL HERALDO DE TABASCO: Exacto, además, es una manera de aportar al género, ¿no?

Kristian Cerino: Así es no, nunca el género es rígido, o sea, en algún momento alguien le va a dar una patada al género y lo va a abrir de una manera en que “ah, bueno, ya vi que se puede moldear”. Aunque dicen los poetas, sobre todo David Huerta, que falleció hace algunos meses que para que uno pueda romper la forma uno tiene que uno tuvo que haber aprendido a dominar la forma ¿no? De pronto en la universidad dicen alumnos “ah, voy a romper esta forma”, a ver, tranquilo, no, no te desesperes, léelo, escríbela, aprende una métrica, domínala y ya luego haz lo que tú quieras, para que cuando alguien te pregunte tú sepas responder por qué te tomaste esa licencia.

EL HERALDO DE TABASCO: Son o somos muy pocos los periodistas que nos dedicamos a la crónica aquí en Tabasco. A veces pareciera que se está muriendo el género narrativo en los periódicos, salvo algunos intentos, a veces desesperados, porque no es fácil publicar. En Tabasco es un acto de valentía publicar un libro en formato impreso, una maroma en el vacío este, publicar un libro, ¿cuál es la situación real de la crónica en Tabasco?

Kristian Cerino: Ayer leía precisamente un artículo que decía que el nuevo periodismo que aprendimos ya es viejo, ¿no? Creo que había más cronistas en el siglo pasado en Tabasco que los que hoy somos, yo te decía, tengo un lector que supera los 35 años, habría que preguntarse si hay escritores de crónicas de 17 o 18 años, no, no lo hay, de hecho, yo lo veo en las universidades, nadie quiere escribir crónicas o nadie quiere escribir un género narrativo desde el periodismo o de la literatura. Nos está pesando la poesía y no es que sea mala, a mí me encanta, yo la disfruto, pero todos quieren ser poetas, pocos quieren ser narradores y ahí hay hectáreas inmensas poder ejercitarse en la narrativa.

Entonces yo creo que en este momento la crónica está como en una especie de pausa silenciosa ahora, no, no debe de sorprendernos, o sea, cada 50 años, o sea, la crónica muere y vive. El siglo pasado, en la última década se escribieron crónicas de todo, pero había revistas y medios en donde publicarlas, ¿no?, o sea, en Bolivia, en Ecuador, en México. Ahora siento que como que hubo un desgaste o un abuso de la escritura de la crónica, que llevo muchos meses o años sin ver ese boom de la crónica, o sea, como que cayó en un declive, no debe de espantarnos, se activará ¿por qué? Porque no todo lo que sucede puede ser un reducto de notas pequeñas. Hay ciertas cosas que hay que escribirlas a profundidad.

EL HERALDO DE TABASCO: El periodismo y no sólo la crónica están en un momento muy complicado. El ecosistema digital están poniendo contra las cuerdas a los medios de comunicación y empresas periodísticas. Sin embargo, los periodistas somos un mal necesario para una sociedad, porque de alguna forma, somos como los notarios de la información, validadores, y tenemos una responsabilidad con la verdad...

Kristian Cerino: Yo he platicado con los estudiantes últimamente y lamento que hayamos tenido dos sismos o más. Uno es el sismo de la crisis de los medios tradicionales y no la irrupción, sino el avance de los medios digitales, porque eso redujo la dinámica que había en las redacciones, esto me hace pensar un poco en la novela “El astillero” de Juan Carlos Onetti cuando ya no llega ningún barco al muelle que reparar, pero ellos extrañan siempre esa época de bonanza en el que el barco estaba ahí para repararlo. Así nos pasó en la prensa; de pronto miramos por la ventana y ya no estaba la gran rotativa, o se conviertió en un buque encallado. Yo siempre relaciono esa metáfora con los medios, sin embargo, si los personajes de “El astillero” perdieron la esperanza, mucho menos los periodistas que quedan aún en las grandes redacciones pueden perderla, cuyos espacios que ocupan son ya pequeños, yo creo que a veces uno grita en la redacción, y se escucha el eco... entonces yo le digo a los estudiantes... esa época de oro, ustedes la perdieron. Ahora, ¿cómo hacemos para recuperarla?

No es fácil. Tendríamos que retomar las reuniones virtuales como si simuláramos, que es la gran redacción en el que te están corrigiendo el verbo, el artículo en que te regresan el texto y vuélvelo a hacer, entonces, siento yo que también me hace pensar en cómo sobrevivieron los cronistas del siglo XIX o XX, en esa etapa del nuevo periodismo. Sobrevivían de las corresponsalías o de la escritura, de las notas informativas, porque es un poco como Kapuściński, o sea, no le pagaban por hacer crónicas, ni ensayos, ni reportajes, le pagaban por ser un reportero raso y en sus tiempos libres, profundizaba los temas, entonces yo creo que nosotros hemos sobrevivido buscando otros ingresos y muchos de esos ingresos también vienen del periodismo, en otros géneros y en ratos libres tratamos de seguir fomentando de ese género de la crónica, ahora esto para mis pasajero, no siento que en algún momento esto se va a volver a activar y hablo a nivel nacional, creo que a nivel nacional y continental, todos están en una en una crisis, y te decía, ya se está publicando pocas crónicas, ¿en dónde está encontrando refugio la crónica? En los libros, Leyla Guerriero, que antes publicaba en 10 revistas, ahora se está enfocando nada más en los libros, ¿por qué? Porque también ha habido crisis en las fundaciones, en los organismos que patrocinaban periodismo.

EL HERALDO DE TABASCO: Bueno, digamos que todo libro tiene una historia, desde su concepción hasta su publicación, misma que en el prólogo de nuestro querido amigo Jaime Ruiz, está consignada muy bien...

Kristian Cerino: Bueno, yo siempre he dicho que, aunque nos llamamos “editores” o nos llamemos “editores”, primero somos redactores o escritores y uno necesita de la experiencia de los de los que se han dedicado a la edición. Jaime contribuyó mucho para ordenar el libro, para decir: “bueno, aquí tenemos dos personajes, pues es gabo y Gaba”; había tres textos más que los eliminamos. ¿por qué? Porque no cabían en este libro, a lo mejor caben en un siguiente libro o ya murieron, ¿no? Entonces siempre es bueno dejarse acompañar por alguien que no esté contaminado de la escritura del texto, que te pueda sugerir, y creo que detrás del libro están muchas horas entre Jaime y yo revisando a lápiz. Creo que lo hicimos exahustivamente hasta cinco días antes de que se imprimiera de manera definitiva. Empezamos encontrando 100 errores, 80 hasta que llegamos a lo que creemos son cero errores, pero puede haber uno o dos. O sea, eso es como permisible, pero entonces sí, hay muchas horas de trabajo de edición y creo que a veces es lo que el lector no ve, nada más den la punta del bloque de hielo, pero no ven lo que hay detrás, ahora también es el proceso de edición es un gran aprendizaje porque te permite ver la constitución misma del libro, a veces uno como romántico dice, voy a hacer 10 libros, sí, pero te llevas meses en la selección, en el armado en bocetarlo y luego en la en la revisión minuciosa.

EL HERALDO DE TABASCO: En el caso de nosotros como periodistas, a veces escribimos libros sin darnos cuenta de que los estamos escribiendo. Escribes una crónica y escribes otra y de pronto ya tienes un gran tema, con varios textos y lo único que hay que hacer, como si fuera fácil, pues es seleccionar, entrar, compilar y publicar...

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Kristian Cerino: Y mucha gente cree en la inspiración, ¿no? Dicen: Yo escribo porque tengo "la inspiración". La inspiración no existe como la han romantizado, lo que debe haber es un trabajo riguroso que te ocasiona un gran dolor o un gran malestar. De pronto tú dices: ¿tengo seis o diez textos ya esto es libro? Eso es falso, sufres mucho en la reescritura, es un dolor profundo y cuando en verdad lo vives de pronto no te quedan ganas de volver a hacerlo, descansas unos meses y luego te activas para volver.

Entonces sí es un es un momento doloroso. Alberto Salcedo Ramos, un cronista colombiano, tiene una frase que dice que el colombiano asegura “quiero escribir, pero no tengo trabajo” y logra un trabajo que cuando ya tiene el trabajo ahora no tiene tiempo para escribir, entonces él dice: “no lo que él quería era trabajar y remunerar, pero no escribir”, entonces escribir es robarle el tiempo a la misma vida para poder concebir la historia, es un quirófano ahí abierto.

EL HERALDO DE TABASCO: Y de este libro en particular, ¿cuál es tu historia favorita, la que te marcó más?

Kristian Cerino: De esta, creo que Gabo, aunque también me gusta la imagen de Gaba. Es una señora con la que tuve un gran acercamiento, y por la cual como que me nació esta idea de, "bueno, vamos intentando hacer crónicas". Sobre todo esos dos personajes me gustan, y de los otros libros bueno, hay una de Chico Che, me gusta mucho, creo que es una crónica de 18 mil caracteres que me sigue gustando. De hecho, hay una cosa interesante, cuando tú vuelves a releer es donde uno determina si esto va para un libro o ya no, porque si sigue teniendo la misma fuerza, si el lenguaje cargado te está transmitiendo algo, sino pues dices tú, esto va para afuera, sí hayas tú, considerado hace 20 años que era una buena crónica, pero ya en la actualidad ya no lo es.

EL HERALDO DE TABASCO: ¿Entonces tenemos crónica y cronista para rato?

Kristian Cerino: Yo creo que sí. Ahí voy a seguir escribiendo en ese género, pero también me ejercito para el cuento. Sigo como calentando como un pitcher en el estadio lanzando pelotas para ver si en algún momento ya me libero y escribo el cuento.

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