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Se gana con votos, no con percepciones

  • Punto y Aparte

La mayoría de los ciudadanos creen que las campañas políticas ya están en marcha. Pocos entienden que aún no llegamos a ellas. Que recién terminamos las precampañas partidistas; y, que ahora, apenas, estamos en la etapa conocida como intercampañas.

Lo cierto, es que las campañas federales donde se elegirán: Presidente; Senadores de la República; y, diputados federales; darán inicio el 30 de marzo.

En el caso de las campañas estatales, en donde se elegirá a: Gobernador del Estado; diputados locales; y, regidores; empezarán sus periplos en busca del voto, el 14 de abril.

La proliferación de encuestas y la velocidad de las noticias a través de las redes sociales; aunado a las estrategias de comunicación de cada partido político y/o personaje político independiente; amén del tiempo que llevan vigentes los diversos pretendientes políticos, generan la percepción que ya ganaron o perdieron, tales o cuales, aspirantes.

Así, a pesar que las encuestadoras profesionales reconocidas dan las respuestas de una muestra de los presuntos sufragantes, la realidad es que las elecciones se ganarán en las urnas, el mero día de la votación: el primero de julio.

Desde luego, la organización, operatividad, estructura, defensa, contención y movilización de cada contendiente político, representará la diferencia.
También llevarán ventajas los que posean los recursos financieros suficientes, así como los que tengan un sólido voto duro y que además eviten los errores graves.

Contará, incluso, la calidad, honorabilidad, y, trayectoria de los miembros que rodeen a los candidatos. Igualmente, la eficacia o fracaso de la segura guerra sucia que se espera entre los contendientes.

Por otra parte, los aspirantes que las encuestadoras colocan como probables ganadores, antes de iniciar las campañas, quieren posicionar la idea de que ya ganaron y que barrerán en los diversos cargos que estarán en disputa, apuestan que será integral el voto para un solo partido.

En cambio, los oponentes pugnan por que los electores crucen el voto. Es decir, votar por un color para Presidente; por otro, para Senador y/o diputado; y, uno más, distinto, para gobernador, edil, o diputado local.

En pocas palabras, nada está escrito, las elecciones no se ganan exclusivamente con percepciones, sino con votos válidos dentro de las urnas. También con orden, disciplina, táctica y estrategia correctas, así como con eficaz operatividad y movilización.

Así nadie debe sentirse ganador, antes de recibir su constancia de mayoría, y que se agote la cadena de impugnaciones ante las autoridades electorales.

Todos conocemos casos, donde los que inician posicionados como posibles victoriosos, terminan superados por sus supuestos débiles oponentes. Es decir, del plato a la boca, se cae la sopa.

Acá en México causa escozor que los gobiernos vigentes sean partes activas de las elecciones, lo que no acontece en países avanzados donde está permitido que legítimamente participen.

Tontos o ilusos quienes crean que los gobiernos de los 3 niveles de gobierno permanecerán como simples observadores. Más aún cuanto tienen el control de las corporaciones que resguardarán los comicios.

Al fin y al cabo, en la guerra, el amor y en la política…todo se vale. Obvio, parte de la estrategia de los partidos políticos será inhibir o alentar el voto.
Los que poseen la fidelidad del voto duro anhelan que no salgan a sufragar los ajenos a ellos. Mientras que los opositores desean que salga la ciudadanía en masa a votar.

Falta poco para que los institutos políticos sepan su verdad. En tanto mis estimados ciudadanos no se peleen con nadie por política. Luego los políticos se ponen de acuerdo o se reconcilian y uno sale peleado con sus amigos, conocidos y/o familiares.