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PRI-Tabasco ¿y el piso parejo?

  • Hoja de Apuntes

No importa si la salida de Carlos Hernández Reyes de la delegación de la Sagarpa, representa un retroceso para el sector con la llegada de un neófito en la materia como Francisco Herrera León.

Rumbo al 2018, el proyecto para la nomenclatura priista es que Gina Trujillo sea la candidata al gobierno. Hernández habría cometido la osadía de apoyar a otro aspirante, Ignacio Lastra, y la grilla le pasó factura.

Tras la victoria del PRI en el Estado de México, el CEN leyó que la estrategia de promover todo el peso de programas sociales, productivos o económicos antes de las campañas –mientras se pueda-, es un camino para aspirar a victorias.

La diputada federal, Gina Trujillo metió el acelerador para presionar no nada más que allegados suyos encabecen delegaciones federales de cara a los procesos internos en su partido, sino de personajes relacionados con eventuales aliados.

Así ocurrió el viernes con Francisco Herrera, integrante del staff político de Manuel Andrade.

Con la representación de la Sedesol de su parte, mediante Raúl Cabrera; en el Fovissste con Patricia Castellanos y en Prospera, Raúl García Mora, existe un filón en los programas sociales.

Ahora con miles de productores atados a programas y proyectos, muchos vinculados a otras áreas federales, el sector campesino significa una cauda de posibilidades.

Es más, apenas en abril pasado, Francisco Herrera dio color. Dijo que sólo veía con posibilidades reales a Humberto Mayans, Gina Trujillo y Benito Neme. Ante el descarte del primero y el silencio del tercero, ¿quién le queda?

Además, con Gustavo de la Torre en el PRI estatal, bajo el sello trujillista, se propicia un piso nada parejo en detrimento de otros legítimos aspirantes a la candidatura como Nicolás Bellizia, Ady García e Ignacio Lastra.

Con esta falta de igualdad de condiciones en la competencia interna, se perfila entonces una estrategia similar en el resto de las candidaturas.

De cara a los procesos internos de selección de candidatos en el PRI y frente a la elección constitucional, es evidente que los cambios en delegaciones conllevan un objetivo político.

Estos movimientos y los que se den en el futuro inmediato representan también un reto para el partido en el poder estatal, como es el PRD, así como para Morena como partido emergente y competitivo, pues con esa estrategia se pretende introducir al tricolor como un tercero en igualdad de condiciones.

La decisión de Andrés López Obrador de patear una alianza con el PRD, reavivó las posibilidades de triunfo priista.

Se vislumbra que al interior del PRI, la única vía para el resto de los aspirantes a competir por la candidatura y romper la ostra en que buscan acorazar a Gina Trujillo, sería consolidar respaldo tanto de bases priistas como de sectores y ciudadanos sin partido, a través de visitas a ras de suelo, como lo vienen realizando.

La instrucción desde la cúpula tricolor se torna clara: que sea Gina, al costo que fuere. Incluso, con todo y las dudas de que logre ser competitiva en una elección constitucional.

Mientras, que De la Torre busque despistar a los priistas con la píldora de la unidad y la igualdad de condiciones.

e-mail: nachoco68@hotmail.com