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México sigue en pie

  • Entre Números

En los últimos días por todos lados escuchamos hablar de la reconstrucción, pero ¿cómo funciona el apoyo para reconstrucción?, ¿cómo se evalúa la canalización de recursos?, ¿qué nos aporta la experiencia internacional en estos casos?, y ¿Cuáles son las acciones emprendidas por nuestras autoridades?

En diciembre de 2004, el mundo despertó con la noticia del terremoto que había sacudido a Sumatra en donde catorce países fueron afectados. Ocho meses después, en Estados Unidos el Huracán Katrina dejó daños económicos estimados en 125 mil millones de dólares. A pesar de los avances que se han tenido en la prevención de desastres, en la década de 2005 a 2015 se estima que a nivel mundial hubo más de millón y medio de damnificados, con un costo global estimado de más de 1.3 billones de dólares.

Estas devastadoras experiencias motivaron la implementación del Marco de Acción de Hyogo para el periodo 2005 – 2015 y del Marco de Sendai para la Prevención del Riesgo de Desastres contemplando de 2015 a 2030; con ello, más de 160 países, incluido el nuestro, se comprometen a abordar el tema de la prevención de riesgos por desastres naturales de manera urgente. México es uno de los países que ratifica su obligación con los acuerdos y se cataloga, junto con China, como una de las pocas naciones que tienen la capacidad de absorción de pérdidas sin efectos sobre el crecimiento económico.

Esta percepción mundial está respaldada por el sólido manejo de las finanzas que nuestro país tiene, aunado al apoyo que se recibe desde todos los ámbitos a nivel nacional e internacional. Una muestra de ello fue la creación del fideicomiso privado “Fuerza México”, en el que hay participación de Nafin, Consejo Mexicano de Negocios, el Consejo Coordinador Empresarial, la Concamin, ANTAD, la Asociación de Bancos de México y el Consejo Ejecutivo de Empresas Globales, entre otros.

En Chiapas y Oaxaca la población ya comienza a recibir los apoyos del FONDEN que en caso de daño parcial se trata de 15 mil pesos a través de BANSEFI, y en caso de pérdida total de 120 mil pesos, de los cuales 30 mil se otorgan para gasto corriente y 90 mil serán transferidos exclusivamente para la compra de material de construcción. Estos recursos provienen 75% del gobierno federal y 25% de los estados. Además, como parte de las acciones, la Banca de Desarrollo junto con recursos del gobierno federal y los locales tienen preparados programas de crédito, según el grado de afectación que registran.

Para el caso de la Ciudad de México, también hay acceso a financiamiento preferencial en el que los recursos aportados por el gobierno local y federal en el fondo de adquisición de vivienda son invertidos en un bono que multiplica su valor por cinco, y las familias sólo estarán pagando los intereses que se generen. También existen recursos para la reparación de edificios afectados, divididos en tres categorías: verde (hasta 8 mil pesos en reparación), amarillo (reparaciones por parte de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios y créditos otorgados por el INVI) y rojo (recursos del Fondo de Contingencias capitalino y créditos a tasas bajas).

Finalizo reiterando que a pesar de que en el Paquete Económico 2018 se habían considerado recursos para el FONDEN, coincido con el Secretario José Antonio Meade sobre lo urgente que es modificarlo de acuerdo a un nuevo escenario donde el gobierno debe atender prioritariamente la reconstrucción, en el entendido de que ésta es una enorme oportunidad de ordenamiento territorial y de generación de economía. ¡Hasta nuestro próximo encuentro!

* Presidente de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana, A.C. Sígueme en Twitter @PerezSoraya