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Cárdenas: los que hacen año de Hidalgo

  • El Heraldo Político

Pudiere ser que ya el viernes resuelva el Tribunal Electoral de Tabasco el diferendo en Cárdenas. Pero mientras eso sucede, los cinco regidores que impusieron en la presidencia interina al casi centenario y entusiasta títere Eduardo Fuentes Naranjo, hacen “año de Hidalgo” con cobros a la mano, lo mismo entre el ambulantaje y el mercado, que en giros negros y ni se diga con las “mordidas” de tránsito.

Es un desorden. Son mafiosos. En tanto no se da otra definición jurídica, la Secretaría de Finanzas del Estado cumple con la entrega mensual de recursos a Fuentes; pero ese dinero no se está utilizando para pagarles a proveedores y, por lo tanto, las obras quedaron paralizadas. Asimismo, hay retraso en cobertura de pensiones y se incumplen obligaciones en el rubro de laudos laborales.
Los servicios públicos son inoperantes. La recolección de basura es muy ineficiente. Eso sí, los encargados de limpia pública hacen “su agosto” al exigir pagos a la mano a los comerciantes, como condición para levantarles los desperdicios. Todos ellos están haciendo negocios.
Esos cinco regidores e incluso funcionarios menores acaso le pasan la rata por los ojos a don Eduardo, quien no tiene ni idea de lo que es gobernar al municipio que es el segundo en importancia económica en el estado. Su sueño era ser presidente suplente. El hecho de que lo colocaran al frente de la administración es el sueño dorado para él y la pesadilla para los cardenenses.
Una de las primeras acciones implementadas por ese extraño gobierno municipal que carece de sustento jurídico porque ya los otros nueve regidores sesionaron para la reintegración de Rafael Acosta León como presidente constitucional, fue cesar al personal de lista de raya, con el pretexto de que “eran aviadores”.
Pero, ¿qué sucedió enseguida? Los cinco fantásticos no solo se repartieron el pastel de negocios sucios, como lo son los referidos cobros de “derechos” a la mano y mordidas, sino que también acomodaron, ahí sí, a sus aviadores. Por ejemplo: el regidor Guadalupe López Escalante metió a “trabajar” en el ayuntamiento a su hijito Kevin.
Lo que en esencia va a resolver el Tribunal Electoral de Tabasco y que podría ser llevado ante la justicia federal, es el hecho de que los cargos públicos son irrenunciables. En consecuencia, aunque Rafael Acosta León haya tramitado licencia definitiva para ser candidato a reelegirse, conforme a la Constitución General de la República y la del Estado conservó el derecho de reintegrarse al cargo.
Consultamos al respecto. Existe criterio del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación sobre ese tema. Así sucedió con otro presidente de un municipio del norte del país, a quien la justicia federal le dio la razón precisamente porque los cargos públicos son irrenunciables.
El periodo constitucional para el cual fueron elegidos Acosta y los demás regidores, finaliza el 4 de octubre. La decisión del TET -que bien pudo ser impugnada exitosamente vía controversia constitucional porque además prevalece la constitucional autonomía municipal que se hace valer por mayoría de votos en sesión de cabildo- correspondió a un momento con base en supuestos que ya no existen.
Los magistrados del TET saben que no pueden equivocarse porque si su resolutivo es echado abajo por la Sala Xalapa o la Sala Superior del TEPJF, quedarán en entredicho.
Y esto urge. Sí: urge, porque está de por medio la gobernabilidad de Cárdenas y el derecho que tienen sus habitantes a un buen gobierno y no a uno corrupto como el interinato de don Eduardo.