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Candidatos en la etapa de negación

  • El Heraldo Político

Permita el lector que intentemos explicar de manera somera la situación por la que atraviesan, a menos de dos semanas del cierre de campañas, los candidatos que saben o debieran saber ya que lo que tienen no les alcanza para lograr el triunfo electoral:

Negación es rehusarse a aceptar la realidad de lo que está ocurriendo, define la psicóloga Elizabeth Kübler-Ross. Suscita conmoción, incredulidad, acota George Engel. La teoría psicoanalista de Sigmund Freud explicó esa fase como parte de un trabajo de duelo, el cual inicia cuando el individuo encara una inminente pérdida de algo que ama, o cuando ya lo ha perdido.

Expone el neurólogo austriaco que cuando uno ama se apega al objeto amado: “deposita su libido” en la persona que ama. Uno se apega a esta persona y cuando ésta se va, el apego por esa persona continúa. Para que uno se pueda “liberar o despegar” de esa persona, hay que realizar el “trabajo de duelo”, que consiste en ir cortando todos los apegos que tiene con esa persona para recuperar esa libido.

Libido es, para la psicología, lujuria, deseo o actividad sexual intensos. Pero para el tema que nos ocupa, el significado lo da la teoría psicoanalítica: fuerza subyacente en todas las tendencias con los instintos de la vida.

No hace muchos días, Margarita Zavala, la mujer quien como aspirante presidencial de Acción Nacional llegó a superar a Andrés López Obrador en proyecciones presentadas por empresas serias, entre las que se dedican a realizar estudios de opinión, tuvo la lucidez, el valor de reconocer que el alrededor de 5 por ciento de preferencia que mostraba ya en campaña como candidata independiente, no le alcanzaba para ganar.

Margarita fue ferozmente insultada, denigrada, lo mismo por actores de otros alineamientos políticos que por el mismo Ricardo Anaya, el candidato que a todas luces correrá con la misma suerte que Roberto Madrazo Pintado en 2006: se apoderó de la nominación y cometió una serie de errores que lo condujeron a la derrota fulminante.

Y Margarita reiteró el martes del último debate que en modo alguno ha hecho público a quién dará su voto. Antes, en televisión explicó que concluyó que lo mejor era dejar en libertad a sus simpatizantes para que busquen otra opción electoral. La mezquindad de Anaya hizo mucho daño al PAN.

Para ella no hubo duelo, ni negación, como si lo hay para otros ante el escenario que incluso varios detractores sistemáticos de Obrador admiten que se dará. Y algo similar está sucediendo en los estados, como Tabasco en donde el efecto Amlo impactará fuerte.

Claro. Puede ser negación o franca terquedad.

Tal vez eso le está pasando, por citar solo un ejemplo, a Manuel Paz Ojeda, cuando que en realidad hasta a los dos que están relativamente más cercanos al puntero les resulta harto improbable que pudieren remontar en el poco tiempo que falta para las elecciones, a no ser que esperen un milagro o que piensen que el más encaminado se va a quedar de brazos cruzados mientras ellos hacen “operación electoral”.

Es más o menos como soñar con que la selección mexicana de fútbol le ganará a Alemania o Suecia, por referirnos al tema que domina ya la atención mediática y popular.

Hay quien dirá que, como los chicos de verde, si ya llegaron hasta aquí, hay que terminar lo comenzado. El razonamiento es válido al menos para los dos que no están tan peor, diría la viejita. ¿Las encuestas no cuentan? Ni quien lo discuta. Pero escúchese el rugir de la locomotora.

Por lógica, cada municipio posee su particularidad: el “carro completo” pasó a la historia.

Twitter: @JOchoaVidal