/ viernes 17 de abril de 2020

Tabasco político | Brillan por su ausencia

Si fueran tiempos de campañas electorales, se lo juro y vuelvo a jurar, que las despensas sobraran en las comunidades, poblados, villas y rancherías del Estado de Tabasco, pero como son tiempos de desgracia, a causa de la pandemia del COVID-19, los políticos brillan por su ausencia.

No se les ve ni en pintura.

Del único que tengo noticia es del diputado priista Nicolás Bellizia Aboaft.

Que se le ha visto orientado y repartiendo cubre bocas y despensas en Centla, concretamente en Allende, Guerrero, Cuauhtémoc, Zaragoza, etcétera, etcétera.

De ahí en fuera, absolutamente a nadie, incluyendo a los principales dirigentes de los partidos políticos, me refiero a César Burelo Burelo, Dagoberto Lara Sedas y Darvin González Ballina.

Desaparecieron como por arte de magia.

Pero el próximo año, ya los verá usted, regalando casi de todo, hasta dinero en efectivo. Total, el dinero no es de ellos, si no de los contribuyentes que pagan puntual y rigurosamente sus impuestos federal, estatal y municipal.

Y pobre de ellos, donde no lo hagan, pues no se la acaban.

Aquí sí, que Hacienda y demás entidades se le van derechito a la yugular. Y para qué les cuento.

Ojalá y así fuera de exigente y cumplidor en todo el gobierno.

El caso es que de los cientos de políticos o, mejor dicho, politiquillos que pululan, a todo lo largo y ancho del territorio tabasqueño, no se les ve por ningún lado solidarizándose y respaldando a los más necesitados, con los de a pie, con los que paradójicamente siempre salen a llenar las urnas con sus votos.

Ni con carnita muerden el anzuelo. Están agazapados, escondidos.

Literalmente, se los tragó la tierra, y mire usted, que el grueso de ellos, tienen dinero para apoyar a las clases más depauperadas, y más cuando gran parte de la fortuna que tienen lo han hecho en los cargos públicos que inmerecidamente, salvo sus contadísimas excepciones, les han dado los ciudadanos.

De los 35 diputados que integran el Congreso local, solo el legislador Nicolás Bellizia Aboaft es el que ha dado la cara. ¡Vaya!, ni a la inepta presidenta de la Junta de Coordinación Política, Betty Milland Pérez, se le ha visto hacer algo por los paraíseños, a los que, por cierto, quiere gobernar desde la presidencia municipal.

¡Ya veremos dijo el cieguito!

Será que los pobrecitos no puedan donar una o dos y hasta tres quincenas de sus jugosos salarios para hacerle menos pesada la carga a aquellas familias que no tienen ni para comer, ya que, se han quedado sin chamba. Y no por culpa de ellos, sino por las medidas que ha decidido el gobierno para aminorar los efectos letales del coronavirus.

Y no nada más los representantes populares locales, también los federales. Y hasta las propias autoridades municipales en su mayoría.

Pero en el 2021 los verá, me canso ganso, como dice el paisano, mendigando el voto.

Allá usted, si vuelve a confiar en ellos y en los que intentarán buscar desesperadamente llegar a un cargo de elección popular, tal y como sucede cada vez que hay elecciones.

Por mi parte, que se vayan a la chingada, pues no merecen otra cosa.

Hay en ellos una insensatez, indolencia, insensibilidad y apatía imperdonable.

Que no corresponde a un ser humano.


“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI”

(LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)


Más allá del terrible bombardeo mediático -a través de los medios de comunicación tradicionales y modernos- que hay de un lado y del otro, usted, no baje la guardia por ningún motivo.

Sean peras o manzanas, lo más aconsejable es seguir y cumplir todas las medidas sanitarias.

Y más si es de las personas que no está en la misma situación angustiante y dolorosa de los que no tienen ni para llevarse un bocado.

De lo contrario, el número de los decesos va a crecer exponencialmente en los siguientes días.

Así qué mejor tome todas las precauciones y no se arriesgue a que lo velen o cremen.

Para que buscarle tres pies al gato.

Si fueran tiempos de campañas electorales, se lo juro y vuelvo a jurar, que las despensas sobraran en las comunidades, poblados, villas y rancherías del Estado de Tabasco, pero como son tiempos de desgracia, a causa de la pandemia del COVID-19, los políticos brillan por su ausencia.

No se les ve ni en pintura.

Del único que tengo noticia es del diputado priista Nicolás Bellizia Aboaft.

Que se le ha visto orientado y repartiendo cubre bocas y despensas en Centla, concretamente en Allende, Guerrero, Cuauhtémoc, Zaragoza, etcétera, etcétera.

De ahí en fuera, absolutamente a nadie, incluyendo a los principales dirigentes de los partidos políticos, me refiero a César Burelo Burelo, Dagoberto Lara Sedas y Darvin González Ballina.

Desaparecieron como por arte de magia.

Pero el próximo año, ya los verá usted, regalando casi de todo, hasta dinero en efectivo. Total, el dinero no es de ellos, si no de los contribuyentes que pagan puntual y rigurosamente sus impuestos federal, estatal y municipal.

Y pobre de ellos, donde no lo hagan, pues no se la acaban.

Aquí sí, que Hacienda y demás entidades se le van derechito a la yugular. Y para qué les cuento.

Ojalá y así fuera de exigente y cumplidor en todo el gobierno.

El caso es que de los cientos de políticos o, mejor dicho, politiquillos que pululan, a todo lo largo y ancho del territorio tabasqueño, no se les ve por ningún lado solidarizándose y respaldando a los más necesitados, con los de a pie, con los que paradójicamente siempre salen a llenar las urnas con sus votos.

Ni con carnita muerden el anzuelo. Están agazapados, escondidos.

Literalmente, se los tragó la tierra, y mire usted, que el grueso de ellos, tienen dinero para apoyar a las clases más depauperadas, y más cuando gran parte de la fortuna que tienen lo han hecho en los cargos públicos que inmerecidamente, salvo sus contadísimas excepciones, les han dado los ciudadanos.

De los 35 diputados que integran el Congreso local, solo el legislador Nicolás Bellizia Aboaft es el que ha dado la cara. ¡Vaya!, ni a la inepta presidenta de la Junta de Coordinación Política, Betty Milland Pérez, se le ha visto hacer algo por los paraíseños, a los que, por cierto, quiere gobernar desde la presidencia municipal.

¡Ya veremos dijo el cieguito!

Será que los pobrecitos no puedan donar una o dos y hasta tres quincenas de sus jugosos salarios para hacerle menos pesada la carga a aquellas familias que no tienen ni para comer, ya que, se han quedado sin chamba. Y no por culpa de ellos, sino por las medidas que ha decidido el gobierno para aminorar los efectos letales del coronavirus.

Y no nada más los representantes populares locales, también los federales. Y hasta las propias autoridades municipales en su mayoría.

Pero en el 2021 los verá, me canso ganso, como dice el paisano, mendigando el voto.

Allá usted, si vuelve a confiar en ellos y en los que intentarán buscar desesperadamente llegar a un cargo de elección popular, tal y como sucede cada vez que hay elecciones.

Por mi parte, que se vayan a la chingada, pues no merecen otra cosa.

Hay en ellos una insensatez, indolencia, insensibilidad y apatía imperdonable.

Que no corresponde a un ser humano.


“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI”

(LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)


Más allá del terrible bombardeo mediático -a través de los medios de comunicación tradicionales y modernos- que hay de un lado y del otro, usted, no baje la guardia por ningún motivo.

Sean peras o manzanas, lo más aconsejable es seguir y cumplir todas las medidas sanitarias.

Y más si es de las personas que no está en la misma situación angustiante y dolorosa de los que no tienen ni para llevarse un bocado.

De lo contrario, el número de los decesos va a crecer exponencialmente en los siguientes días.

Así qué mejor tome todas las precauciones y no se arriesgue a que lo velen o cremen.

Para que buscarle tres pies al gato.