/ viernes 12 de julio de 2019

Tabasco: El desmantelamiento de la oposición

A simple vista se advierte difícil articular en Tabasco una oposición fuerte al régimen del presidente Andrés Manuel López Obrador. Las condiciones son favorables al gobierno de Morena y no se divisa un partido que pueda crecer de aquí a 2021 que se realice la jornada electoral intermedia.

La lucha interna en el PRD, partido que en los comicios para gobernador del año pasado se ubicó como segunda fuerza política, da una muestra de lo mal que andan las cosas: pelean la dirigencia estatal el diputado local Agustín Silva Díaz y el senador Juan Manuel Fócil Pérez.

En términos de imagen no hay a quién irle: al recién nombrado coordinador parlamentario en el Congreso local le pesa su pasado reciente al lado de su amigo el exgobernador Arturo Núñez Jiménez, de cuya defensa se ha hecho cargo en la Cámara de Diputados; pero a Fócil Pérez también le han pegado las imputaciones de negocios obscuros al amparo de los puestos de elección popular que ha ocupado.

Hombre fuerte de Núñez, el exsecretario de Comunicaciones y Transportes no esconde su acercamiento con la administración estatal, y no nada más ha asistido a actos oficiales, sino que también ha votado iniciativas presentadas por el Ejecutivo en el recinto legislativo.

Si Silva logra apoderarse del cascarón perredista, resulta por demás obvio que se trataría de mantener la línea del acuerdo no escrito entre Núñez y el de Tepetitán.

Pero en caso de que Fócil lograse romper las resistencias a favor de Silva y se hiciera de la dirigencia, el partido de Núñez estaría marcado por la sospecha de la venta de candidaturas y los “moches” que se le han endilgado al senador.

Así, al negriamarillo no se le ve futuro con las corrientes de Agustín y Juan Manuel, representantes ambos de lo peor del instituto que llevó a Núñez a la ‘Quinta Grijalva’.

En el PRI la situación tampoco pinta bien: desarticulada por la llamada ‘Cuarta transformación’, la otrora poderosa organización se encuentra dando tumbos.

Mientras Morena soporta su administración en un 90 por ciento de priístas, los cuadros dirigentes que aún le quedan buscan no reagruparse en la avenida 16 de Septiembre, sino un espacio en el régimen tabasqueño.

Los ‘caballones’ del Revolucionario Institucional que visten al gobierno acaso están a gusto y no hay manera de que regresen o que, al menos, ‘aconsejen’ al tricolor para reinventarse.

Salvo la diputada federal Soraya Pérez Mungía, no hay otro miembro del tricolor que critique las acciones de la ‘Cuarta transformación’; además, que la hayan dejado sola ha provocado que el régimen le mantenga una abierta guerra en redes sociales.

El problema es que, aun con su crecimiento, algunos grupos de poder no quieren que Soraya busque la dirigencia estatal, con el argumento de que tiene una responsabilidad federal y debe terminarla.

De ahí en fuera no se observa a otros cuadros para encabezar al PRI en lo que será su mayor reto: recuperar espacios en los comicios intermedios.

Y es que la sensación de que la 4T está “haciendo agua” más temprano que tarde ha llevado a pensar en que el partido que perdió el poder en 2012 debe levantar la mano ante la ciudadanía para evitar que el vacío opositor lo llene el PRD de Arturo Núñez, cuya defensa corre a cargo del legislador Agustín Silva.

OTROS DATOS…


LÓPEZ OBRADOR DIJO
ayer que el diario británico ‘The Financial Times’ debe ofrecer una disculpa al pueblo mexicano por haber aplaudido la corrupción en gobiernos anteriores. Así, el tabasqueño, respondió durante la mañanera a la pregunta sobre un artículo en ese influyente diario que le recomienda “aceptar la realidad económica (del país) y dejar a un lado sus datos”. Eso sí, AMLO puntualizó que esa petición la hacía “con todo respeto”.

A simple vista se advierte difícil articular en Tabasco una oposición fuerte al régimen del presidente Andrés Manuel López Obrador. Las condiciones son favorables al gobierno de Morena y no se divisa un partido que pueda crecer de aquí a 2021 que se realice la jornada electoral intermedia.

La lucha interna en el PRD, partido que en los comicios para gobernador del año pasado se ubicó como segunda fuerza política, da una muestra de lo mal que andan las cosas: pelean la dirigencia estatal el diputado local Agustín Silva Díaz y el senador Juan Manuel Fócil Pérez.

En términos de imagen no hay a quién irle: al recién nombrado coordinador parlamentario en el Congreso local le pesa su pasado reciente al lado de su amigo el exgobernador Arturo Núñez Jiménez, de cuya defensa se ha hecho cargo en la Cámara de Diputados; pero a Fócil Pérez también le han pegado las imputaciones de negocios obscuros al amparo de los puestos de elección popular que ha ocupado.

Hombre fuerte de Núñez, el exsecretario de Comunicaciones y Transportes no esconde su acercamiento con la administración estatal, y no nada más ha asistido a actos oficiales, sino que también ha votado iniciativas presentadas por el Ejecutivo en el recinto legislativo.

Si Silva logra apoderarse del cascarón perredista, resulta por demás obvio que se trataría de mantener la línea del acuerdo no escrito entre Núñez y el de Tepetitán.

Pero en caso de que Fócil lograse romper las resistencias a favor de Silva y se hiciera de la dirigencia, el partido de Núñez estaría marcado por la sospecha de la venta de candidaturas y los “moches” que se le han endilgado al senador.

Así, al negriamarillo no se le ve futuro con las corrientes de Agustín y Juan Manuel, representantes ambos de lo peor del instituto que llevó a Núñez a la ‘Quinta Grijalva’.

En el PRI la situación tampoco pinta bien: desarticulada por la llamada ‘Cuarta transformación’, la otrora poderosa organización se encuentra dando tumbos.

Mientras Morena soporta su administración en un 90 por ciento de priístas, los cuadros dirigentes que aún le quedan buscan no reagruparse en la avenida 16 de Septiembre, sino un espacio en el régimen tabasqueño.

Los ‘caballones’ del Revolucionario Institucional que visten al gobierno acaso están a gusto y no hay manera de que regresen o que, al menos, ‘aconsejen’ al tricolor para reinventarse.

Salvo la diputada federal Soraya Pérez Mungía, no hay otro miembro del tricolor que critique las acciones de la ‘Cuarta transformación’; además, que la hayan dejado sola ha provocado que el régimen le mantenga una abierta guerra en redes sociales.

El problema es que, aun con su crecimiento, algunos grupos de poder no quieren que Soraya busque la dirigencia estatal, con el argumento de que tiene una responsabilidad federal y debe terminarla.

De ahí en fuera no se observa a otros cuadros para encabezar al PRI en lo que será su mayor reto: recuperar espacios en los comicios intermedios.

Y es que la sensación de que la 4T está “haciendo agua” más temprano que tarde ha llevado a pensar en que el partido que perdió el poder en 2012 debe levantar la mano ante la ciudadanía para evitar que el vacío opositor lo llene el PRD de Arturo Núñez, cuya defensa corre a cargo del legislador Agustín Silva.

OTROS DATOS…


LÓPEZ OBRADOR DIJO
ayer que el diario británico ‘The Financial Times’ debe ofrecer una disculpa al pueblo mexicano por haber aplaudido la corrupción en gobiernos anteriores. Así, el tabasqueño, respondió durante la mañanera a la pregunta sobre un artículo en ese influyente diario que le recomienda “aceptar la realidad económica (del país) y dejar a un lado sus datos”. Eso sí, AMLO puntualizó que esa petición la hacía “con todo respeto”.

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