/ lunes 31 de diciembre de 2018

Salieron por la puerta de atrás

El gobernador de Tabasco, Arturo Núñez Jiménez, y la presidenta del DIF-estatal, Martha Lilia López Aguilera, literalmente: salieron por la puerta de atrás.

Los últimos eventos de su gobierno, efectuados en la Quinta Grijalva, se hicieron prácticamente a hurtadillas.

Que yo recuerde, ningún mandatario, y mucho menos su cónyuge, habían actuado de esta manera.

En serio, que ni en sus peores pesadillas Núñez Jiménez soñó que su sexenio iba a terminar como acabó: sin pies, ni cabeza, dando tumbos por todos lados.

Habíamos tenidos todo tipo de gobiernos, pero como el del gobernador perredista…ninguno. De verdad, que a la postre, resultó un desastre total. Fue el acabose.

El peor de todos los que han gobernado a la entidad.

Sin paragón.

Se ganó a pulso el rechazo y desaprobación de los tabasqueños, y avecindados aquí.

Solamente, lo superan su esposa López Aguilera y Amet Ramos Troconis.

A estos los repudian. Ni en pintura los quieren ver. Si los agarran, quien sabe que pueda pasar. El enojo que les tienen se percibe en la opinión de los tabasqueños, y créanme, que hicieron todo lo que tenían que hacer de su parte, para ganárselo.

Arturo Núñez Jiménez actuó durante su sexenio con una irresponsabilidad que no tiene referente alguno en ninguno de sus predecesores.

Ni Andrés Rafael Granier Melo hizo tantos desatinos en su gobierno como las que puntual y manifiestamente cometió el titular del Poder Ejecutivo.

Para beneplácito de sus adversarios políticos, Arturo Núñez Jiménez termina su mandato constitucional de manera caótica.

Se va, junto con su álter ego López Aguilera huyendo, y hacen muy bien, pues dejan al estado que ambos gobernaron en la miseria, en la ruina, no solo social y político, sino financieramente.

Ni el mercado “José María Pino Suárez”, pudieron entregar, que era la obra cumbre de esta administración “núñista”.

Un rotundo y sonoro fracaso de quien pensó superar a los gobiernos de Carlos A Madrazo, Leandro Rovirosa Wade y Enrique González Pedrero.

Hizo bien Roberto Madrazo Pintado en inclinarse a favor de Manuel Andrade Díaz, pues realizó un gobierno cuantitativa y cualitativamente mejor en todos los sentidos que el de Arturo Núñez Jiménez.

“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI” (LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)

Las designaciones de Guillermo Narváez Osorio y Silvia Guillermina Roldán Fernández en Educación y Salud, que son de las que causaron más problemas en este gobierno, que está a unas horas de concluir –gracias a Dios- fueron muy bien recibidas.

Como también la de los secretarios de Gobierno, desarrollo Energético y Bienestar, Sustentabilidad y Cambio Climático, Marcos Rosendo Medina Filigrana, José Antonio de la Vega Asmitia y Mario Rafael Llergo Latournerie, respectivamente.

En cambio, la ratificación en Seguridad y Protección Ciudadana de Jorge Alberto Aguirre Carbajal no agradó absolutamente a nadie.

Como secretario “núñista” reprobó, tal y como lo muestran los datos duros en materia de seguridad pública.

Como tampoco los de Luis Romeo Gurría Gurría, Egla Cornelio Landero, Mayra Elena Jacobo Priego…

SOTOP y Movilidad, antes Comunicaciones y Transportes, son dependencias gubernamentales complicadísimas, sobre todo la que tenía a su cargo el diputado Agustín Silva Vidal.

El gobernador de Tabasco, Arturo Núñez Jiménez, y la presidenta del DIF-estatal, Martha Lilia López Aguilera, literalmente: salieron por la puerta de atrás.

Los últimos eventos de su gobierno, efectuados en la Quinta Grijalva, se hicieron prácticamente a hurtadillas.

Que yo recuerde, ningún mandatario, y mucho menos su cónyuge, habían actuado de esta manera.

En serio, que ni en sus peores pesadillas Núñez Jiménez soñó que su sexenio iba a terminar como acabó: sin pies, ni cabeza, dando tumbos por todos lados.

Habíamos tenidos todo tipo de gobiernos, pero como el del gobernador perredista…ninguno. De verdad, que a la postre, resultó un desastre total. Fue el acabose.

El peor de todos los que han gobernado a la entidad.

Sin paragón.

Se ganó a pulso el rechazo y desaprobación de los tabasqueños, y avecindados aquí.

Solamente, lo superan su esposa López Aguilera y Amet Ramos Troconis.

A estos los repudian. Ni en pintura los quieren ver. Si los agarran, quien sabe que pueda pasar. El enojo que les tienen se percibe en la opinión de los tabasqueños, y créanme, que hicieron todo lo que tenían que hacer de su parte, para ganárselo.

Arturo Núñez Jiménez actuó durante su sexenio con una irresponsabilidad que no tiene referente alguno en ninguno de sus predecesores.

Ni Andrés Rafael Granier Melo hizo tantos desatinos en su gobierno como las que puntual y manifiestamente cometió el titular del Poder Ejecutivo.

Para beneplácito de sus adversarios políticos, Arturo Núñez Jiménez termina su mandato constitucional de manera caótica.

Se va, junto con su álter ego López Aguilera huyendo, y hacen muy bien, pues dejan al estado que ambos gobernaron en la miseria, en la ruina, no solo social y político, sino financieramente.

Ni el mercado “José María Pino Suárez”, pudieron entregar, que era la obra cumbre de esta administración “núñista”.

Un rotundo y sonoro fracaso de quien pensó superar a los gobiernos de Carlos A Madrazo, Leandro Rovirosa Wade y Enrique González Pedrero.

Hizo bien Roberto Madrazo Pintado en inclinarse a favor de Manuel Andrade Díaz, pues realizó un gobierno cuantitativa y cualitativamente mejor en todos los sentidos que el de Arturo Núñez Jiménez.

“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI” (LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)

Las designaciones de Guillermo Narváez Osorio y Silvia Guillermina Roldán Fernández en Educación y Salud, que son de las que causaron más problemas en este gobierno, que está a unas horas de concluir –gracias a Dios- fueron muy bien recibidas.

Como también la de los secretarios de Gobierno, desarrollo Energético y Bienestar, Sustentabilidad y Cambio Climático, Marcos Rosendo Medina Filigrana, José Antonio de la Vega Asmitia y Mario Rafael Llergo Latournerie, respectivamente.

En cambio, la ratificación en Seguridad y Protección Ciudadana de Jorge Alberto Aguirre Carbajal no agradó absolutamente a nadie.

Como secretario “núñista” reprobó, tal y como lo muestran los datos duros en materia de seguridad pública.

Como tampoco los de Luis Romeo Gurría Gurría, Egla Cornelio Landero, Mayra Elena Jacobo Priego…

SOTOP y Movilidad, antes Comunicaciones y Transportes, son dependencias gubernamentales complicadísimas, sobre todo la que tenía a su cargo el diputado Agustín Silva Vidal.

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