/ lunes 25 de marzo de 2019

¡Qué austeridad, ni que ocho cuartos!

Por ser el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, oriundo de Tabasco, los servidores públicos del gobierno estatal y municipal, deberían ser los referentes no solo de la tan cacareada transparencia y rendición de cuentas, sino capitalmente de la austeridad republicana, empero, vemos que en los hechos no ocurre así.

La semana pasada un periódico matutino reveló que siete de los 17 alcaldes ganan más que el mandatario Adán Augusto López Hernández y que el propio titular del Poder Ejecutivo Federal. Así como de cientos de miles de tabasqueños, y avecindados aquí, que cotidianamente trabajan duro para medio de comer, para irla medio pasando.

Porque la situación afuera, por si no están enterados los políticos que desde que los nombraron en un cargo público de relevancia no se bajan de su pedestal, está como nunca.

La alcaldesa de Centla, Guadalupe Cruz Izquierdo; sus pares de Emiliano Zapata y Cárdenas, Carlos Alberto Pascal Pérez y Armando Beltrán Tenorio, respectivamente, ganan mensualmente más de 130 mil pesitos. La centleca y el zapatense cobran arriba de 150 mil baros. Seguidos de Francisco A. Filigrana, María Asunción Silván Méndez, Antonio A Almeida y Tomiris Domínguez P., que también andan por encima de los 100 mil pesos.

Y por supuesto, que no es lo único que reciben, vaya usted a saber cuántos miles de pesos más se embolsan, a través de licitaciones de obras amañadas, sobreprecios, diezmos, etcétera, etcétera.

De qué salen rayado una vez que concluyen sus tres años de gobierno, no tengo ninguna duda. Y lo peor, es que el grueso de ellos, no hace nada por su municipio ni por sus gobernados.

Como fehacientemente lo prueba de que a casi seis meses de haber constitucionalmente asumido la presidencia municipal, los escenarios en sus respectivas demarcaciones han empeorado en todos los rubros.

A excepción de Pascal Pérez y Filigrana, que son del PVEM y del perredé, los otros cinco son de Morena. Del partido que fundó el mismísimo Andrés Manuel López Obrador.

Al final de cuenta, los siete presidentes municipales resultaron ambiciosos, voraces, pillos, vivales y mezquinos.

Y eso qué apenas están comenzando, imagínense entonces cuando vayan a mitad de su trienio, las arcas van a estar literalmente vacías, tal y como puntualmente ha venido sucediendo.

Es cierto, que hay sus excepciones, como en todo, pero por desgracia, estos no llegan a cinco, y me atrevo a decir, que hasta mucho son.

Llegaron con la mentalidad de hacerse ricos, y nadie lo va a poder evitar, y menos si a los ex funcionarios núñistas y a los ex munícipes que asaltaron las arcas, son cubierto con el manto de la impunidad, tal y como en otras ocasiones.

De qué sirven tantos discursos y reformas a la ley, si en los hechos, se sigue actuando como en el pasado y en algunos casos peor.

Por ser el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, oriundo de Tabasco, los servidores públicos del gobierno estatal y municipal, deberían ser los referentes no solo de la tan cacareada transparencia y rendición de cuentas, sino capitalmente de la austeridad republicana, empero, vemos que en los hechos no ocurre así.

La semana pasada un periódico matutino reveló que siete de los 17 alcaldes ganan más que el mandatario Adán Augusto López Hernández y que el propio titular del Poder Ejecutivo Federal. Así como de cientos de miles de tabasqueños, y avecindados aquí, que cotidianamente trabajan duro para medio de comer, para irla medio pasando.

Porque la situación afuera, por si no están enterados los políticos que desde que los nombraron en un cargo público de relevancia no se bajan de su pedestal, está como nunca.

La alcaldesa de Centla, Guadalupe Cruz Izquierdo; sus pares de Emiliano Zapata y Cárdenas, Carlos Alberto Pascal Pérez y Armando Beltrán Tenorio, respectivamente, ganan mensualmente más de 130 mil pesitos. La centleca y el zapatense cobran arriba de 150 mil baros. Seguidos de Francisco A. Filigrana, María Asunción Silván Méndez, Antonio A Almeida y Tomiris Domínguez P., que también andan por encima de los 100 mil pesos.

Y por supuesto, que no es lo único que reciben, vaya usted a saber cuántos miles de pesos más se embolsan, a través de licitaciones de obras amañadas, sobreprecios, diezmos, etcétera, etcétera.

De qué salen rayado una vez que concluyen sus tres años de gobierno, no tengo ninguna duda. Y lo peor, es que el grueso de ellos, no hace nada por su municipio ni por sus gobernados.

Como fehacientemente lo prueba de que a casi seis meses de haber constitucionalmente asumido la presidencia municipal, los escenarios en sus respectivas demarcaciones han empeorado en todos los rubros.

A excepción de Pascal Pérez y Filigrana, que son del PVEM y del perredé, los otros cinco son de Morena. Del partido que fundó el mismísimo Andrés Manuel López Obrador.

Al final de cuenta, los siete presidentes municipales resultaron ambiciosos, voraces, pillos, vivales y mezquinos.

Y eso qué apenas están comenzando, imagínense entonces cuando vayan a mitad de su trienio, las arcas van a estar literalmente vacías, tal y como puntualmente ha venido sucediendo.

Es cierto, que hay sus excepciones, como en todo, pero por desgracia, estos no llegan a cinco, y me atrevo a decir, que hasta mucho son.

Llegaron con la mentalidad de hacerse ricos, y nadie lo va a poder evitar, y menos si a los ex funcionarios núñistas y a los ex munícipes que asaltaron las arcas, son cubierto con el manto de la impunidad, tal y como en otras ocasiones.

De qué sirven tantos discursos y reformas a la ley, si en los hechos, se sigue actuando como en el pasado y en algunos casos peor.

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