/ jueves 20 de diciembre de 2018

Morena-PRD, ¿aliados en Tabasco?

La paliza que le puso Morena a sus adversarios el 1 de julio le dejó un margen de maniobra en Tabasco, tan cuantioso que no reparó en que aprobar las cuentas públicas de 2017 del gobernador Arturo Núñez Jiménez y del ex alcalde Gerardo Gaudiano Rovirosa podía pegarle en su línea de flotación.

En los últimos días, desde que el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador se encargó en el Congreso local de sacar sin problemas la calificación del gasto del año pasado del régimen perredista, ha dejado sentirse una inconformidad en contra de los ganadores del 1 de julio.

Podría asegurarse sin temor a equivocación que el deslustre con que termina el gobierno estatal ha alcanzado a la gestión que comienza el 1 de enero.

Ciudadanos que manifiestan sus filias políticas en internet, que en las elecciones pasadas respaldaron extremadamente a AMLO y a Morena, comienzan a hacer público su rechazo a la alianza que, según ellos, hay entre el gobierno que se va y el que viene.

Tabasqueños politizados empiezan a publicar en el ciberespacio que si las elecciones fueran en estos momentos, el voto ya no iría en el mismo sentido que hace cinco meses.

En el imaginario colectivo fue López Obrador quien aprobó el ejercicio fiscal 2017 de Núñez y de Gaudiano.

La versión de que los diputados de Morena fueron chamaqueados por el Órgano Superior de Fiscalización (OSF) nadie la cree.

El daño ha sido de tal magnitud que operadores del morenismo han salido a vender la idea de que la cuenta de 2018 sí se le va a reprobar al aún jefe del Ejecutivo local y que entonces sí será puesto a disposición de las autoridades, ante la presunción de que los funcionarios que se van se habrían robado todo el dinero público y por eso no hay para pagar los compromisos de fin de año.

La creciente ola de nieve en que se ha ido convirtiendo la especie de la complicidad entre Morena y el PRD llevó al presidente del partido oficial, César Francisco Burelo, a reconocer un desgaste por aprobar la cuenta de Núñez, si bien matizó que la nueva administración no podía incurrir en una cacería de brujas.

Según él, se debe reformar la ley de fiscalización para que las cuentas públicas no se califiquen en base a muestras, sino a una información más completa.

En entrevista con la prensa local, expuso: “Yo sí acepto que hay un desgaste propio del ejercicio de la responsabilidad; eso es inevitable, cualquier gobierno lo tiene y lo asumimos”.

Sin embargo, expuso que hubiera sido irresponsable por parte de Morena violar la ley para evitar ese desgaste, ya que los informes técnicos del OSF no alcanzaban para reprobar el gasto del año pasado de Núñez.

En el mismo sentido se manifestó el gobernador electo Adán Augusto López Hernández, quien negó que haya complicidad entre Morena y el gobierno perredista.

Apuntó que no habrá cacería de brujas y que la bancada de su partido resolvió en base a un informe incompleto del órgano de fiscalización.

También rechazó que la aprobación de la cuenta del Ejecutivo tenga un costo político para los legisladores, ya que actuaron correctamente.

En añadidura, un recuento realizado por este reportero sobre la declaración de ayer de López Obrador condenando la violencia en la retención de la presidenta del DIF estatal, Martha Lilia López Aguilera, por parte de trabajadores del Hospital del Niño Rodolfo Nieto Padrón, le desató al de Tepetitán una ola de críticas y reclamos por parte de sus seguidores.

La paliza que le puso Morena a sus adversarios el 1 de julio le dejó un margen de maniobra en Tabasco, tan cuantioso que no reparó en que aprobar las cuentas públicas de 2017 del gobernador Arturo Núñez Jiménez y del ex alcalde Gerardo Gaudiano Rovirosa podía pegarle en su línea de flotación.

En los últimos días, desde que el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador se encargó en el Congreso local de sacar sin problemas la calificación del gasto del año pasado del régimen perredista, ha dejado sentirse una inconformidad en contra de los ganadores del 1 de julio.

Podría asegurarse sin temor a equivocación que el deslustre con que termina el gobierno estatal ha alcanzado a la gestión que comienza el 1 de enero.

Ciudadanos que manifiestan sus filias políticas en internet, que en las elecciones pasadas respaldaron extremadamente a AMLO y a Morena, comienzan a hacer público su rechazo a la alianza que, según ellos, hay entre el gobierno que se va y el que viene.

Tabasqueños politizados empiezan a publicar en el ciberespacio que si las elecciones fueran en estos momentos, el voto ya no iría en el mismo sentido que hace cinco meses.

En el imaginario colectivo fue López Obrador quien aprobó el ejercicio fiscal 2017 de Núñez y de Gaudiano.

La versión de que los diputados de Morena fueron chamaqueados por el Órgano Superior de Fiscalización (OSF) nadie la cree.

El daño ha sido de tal magnitud que operadores del morenismo han salido a vender la idea de que la cuenta de 2018 sí se le va a reprobar al aún jefe del Ejecutivo local y que entonces sí será puesto a disposición de las autoridades, ante la presunción de que los funcionarios que se van se habrían robado todo el dinero público y por eso no hay para pagar los compromisos de fin de año.

La creciente ola de nieve en que se ha ido convirtiendo la especie de la complicidad entre Morena y el PRD llevó al presidente del partido oficial, César Francisco Burelo, a reconocer un desgaste por aprobar la cuenta de Núñez, si bien matizó que la nueva administración no podía incurrir en una cacería de brujas.

Según él, se debe reformar la ley de fiscalización para que las cuentas públicas no se califiquen en base a muestras, sino a una información más completa.

En entrevista con la prensa local, expuso: “Yo sí acepto que hay un desgaste propio del ejercicio de la responsabilidad; eso es inevitable, cualquier gobierno lo tiene y lo asumimos”.

Sin embargo, expuso que hubiera sido irresponsable por parte de Morena violar la ley para evitar ese desgaste, ya que los informes técnicos del OSF no alcanzaban para reprobar el gasto del año pasado de Núñez.

En el mismo sentido se manifestó el gobernador electo Adán Augusto López Hernández, quien negó que haya complicidad entre Morena y el gobierno perredista.

Apuntó que no habrá cacería de brujas y que la bancada de su partido resolvió en base a un informe incompleto del órgano de fiscalización.

También rechazó que la aprobación de la cuenta del Ejecutivo tenga un costo político para los legisladores, ya que actuaron correctamente.

En añadidura, un recuento realizado por este reportero sobre la declaración de ayer de López Obrador condenando la violencia en la retención de la presidenta del DIF estatal, Martha Lilia López Aguilera, por parte de trabajadores del Hospital del Niño Rodolfo Nieto Padrón, le desató al de Tepetitán una ola de críticas y reclamos por parte de sus seguidores.

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