/ lunes 24 de febrero de 2020

Los otros datos | ¿Qué es el Paro Nacional de Mujeres y Por Qué?

La mayoría de los políticos y sus dirigencias partidistas, incluídos aquellos que se autoproclaman “transformadores”, no están leyendo correctamente el entorno social y actúan de manera tradicional, en la vieja lógica de un sistema que es obsoleto, frente a la mirada crítica y demandante de ciudadanos agotados por el hartazgo, la corrupción e ineficiencia, situación que algunos pensaron un tema resuelto con el resultado de las elecciones de 2018.

Una muestra clara y contundente de que no se está atendiendo ni comprendiendo la realidad, es la iniciativa que una organización ciudadana de mujeres ha lanzado a través de las redes sociales, para realizar Un Día Sin Mujeres en México el próximo 8 de marzo.

Esta convocatoria ciudadana ha crecido de una manera vertiginosa, no como una campaña contra el gobierno, ni a favor de la derecha, como se nos quiere hacer creer desde el poder, sino porque es coincidente con el reclamo de miles de mujeres mexicanas que nos sentimos agraviadas por los asesinatos, las agresiones y la desaparición de niñas y mujeres, un problema que no sólo no se ha resuelto sino que llega a niveles atroces en este gobierno. Que asesinen en el país 10 mujeres al día debería indignarnos a todos, empezando por el presidente de la república, pero no es así.

Afortunadamente, las redes sociales se han convertido en una herramienta clave para los ciudadanos en el diseño natural y espontaneo de lo que hoy percibimos como un nuevo modelo de organización social, los ciudadanos generando estrategias rápidas, inteligentes y coincidentes de objetivos comunes, en causas que lastiman y afectan a los ciudadanos. En el caso de la actual y creciente irritación social, se deriva de la ineficiencia del sistema de seguridad y justicia del estado mexicano para garantizar seguridad a los ciudadanos, pero particularmente a las mujeres.

Los asesinatos de mujeres han irritado sobremanera a la sociedad mexicana, pero no han podido cambiar la indiferencia e indolencia del presidente Andrés Manuel López Obrador ni de su gobierno, que lejos de mostrar algun signo de empatía con las víctimas de la violencia en general, ocupan su tiempo en buscar complots, en denunciar que los reclamos como el de las féminas, constituyen ataques de la derecha contra la llamada “Cuarta Transformación”.

Es evidente que es una mentira y que mal hace el gobierno en inventar culpables. La sociedad no se siente acompañada por los partidos políticos, ya que tradicionalmente estos eran catalizadores de las inconformidades sociales, pero han sido rebasados por la realidad y por los propios ciudadanos, que están encontrando vías de participación alternas para expresar sus preocupaciones, para exigir respuestas a sus problemas pero también para plantear propuestas y soluciones.

Es con el vigor que muestran convocastorias como la anunciada para el 9 de marzo, como el término o concepto de ciudadano se redimensiona, más aun si observamos la inacción de los partidos políticos y la inmovilidad en la que han caído, pues se resisten a entender que los ciudadanos no son tontos, ya que perciben de manera diáfana la simulación de un cambio inexistente, pretendiendo vender con mercadotecnia publicitaria partidos modernos y supuestamente renovados que en los hechos, siguen haciendo exactamente lo mismo de siempre.

¿Cómo pueden los partidos vender la imagen de demócratas y de estar de lado de las demandas ciudadanas, cuando internamente su propia militancia está inconforme por la utilización de las mismas prácticas de siempre para elegir a sus dirigentes, pretendiendo un cambio, cuando en la realidad todo sigue igual o peor?.

Un Día Sin Mujeres en México es un ¡Ya Basta!, es un grito desesperado desde lo más profundo del corazón de la sociedad mexicana, con voz y rostro de mujer, para clamar por un alto a la violencia contra nosotras. Pero es también el ejemplo a seguir para construir lo que los partidos no han podido, porque no les conviene: ciudadanía. El día que los partidos formen ciudadanos, se acabará la desigualdad, la violencia y la injusticia.

La mayoría de los políticos y sus dirigencias partidistas, incluídos aquellos que se autoproclaman “transformadores”, no están leyendo correctamente el entorno social y actúan de manera tradicional, en la vieja lógica de un sistema que es obsoleto, frente a la mirada crítica y demandante de ciudadanos agotados por el hartazgo, la corrupción e ineficiencia, situación que algunos pensaron un tema resuelto con el resultado de las elecciones de 2018.

Una muestra clara y contundente de que no se está atendiendo ni comprendiendo la realidad, es la iniciativa que una organización ciudadana de mujeres ha lanzado a través de las redes sociales, para realizar Un Día Sin Mujeres en México el próximo 8 de marzo.

Esta convocatoria ciudadana ha crecido de una manera vertiginosa, no como una campaña contra el gobierno, ni a favor de la derecha, como se nos quiere hacer creer desde el poder, sino porque es coincidente con el reclamo de miles de mujeres mexicanas que nos sentimos agraviadas por los asesinatos, las agresiones y la desaparición de niñas y mujeres, un problema que no sólo no se ha resuelto sino que llega a niveles atroces en este gobierno. Que asesinen en el país 10 mujeres al día debería indignarnos a todos, empezando por el presidente de la república, pero no es así.

Afortunadamente, las redes sociales se han convertido en una herramienta clave para los ciudadanos en el diseño natural y espontaneo de lo que hoy percibimos como un nuevo modelo de organización social, los ciudadanos generando estrategias rápidas, inteligentes y coincidentes de objetivos comunes, en causas que lastiman y afectan a los ciudadanos. En el caso de la actual y creciente irritación social, se deriva de la ineficiencia del sistema de seguridad y justicia del estado mexicano para garantizar seguridad a los ciudadanos, pero particularmente a las mujeres.

Los asesinatos de mujeres han irritado sobremanera a la sociedad mexicana, pero no han podido cambiar la indiferencia e indolencia del presidente Andrés Manuel López Obrador ni de su gobierno, que lejos de mostrar algun signo de empatía con las víctimas de la violencia en general, ocupan su tiempo en buscar complots, en denunciar que los reclamos como el de las féminas, constituyen ataques de la derecha contra la llamada “Cuarta Transformación”.

Es evidente que es una mentira y que mal hace el gobierno en inventar culpables. La sociedad no se siente acompañada por los partidos políticos, ya que tradicionalmente estos eran catalizadores de las inconformidades sociales, pero han sido rebasados por la realidad y por los propios ciudadanos, que están encontrando vías de participación alternas para expresar sus preocupaciones, para exigir respuestas a sus problemas pero también para plantear propuestas y soluciones.

Es con el vigor que muestran convocastorias como la anunciada para el 9 de marzo, como el término o concepto de ciudadano se redimensiona, más aun si observamos la inacción de los partidos políticos y la inmovilidad en la que han caído, pues se resisten a entender que los ciudadanos no son tontos, ya que perciben de manera diáfana la simulación de un cambio inexistente, pretendiendo vender con mercadotecnia publicitaria partidos modernos y supuestamente renovados que en los hechos, siguen haciendo exactamente lo mismo de siempre.

¿Cómo pueden los partidos vender la imagen de demócratas y de estar de lado de las demandas ciudadanas, cuando internamente su propia militancia está inconforme por la utilización de las mismas prácticas de siempre para elegir a sus dirigentes, pretendiendo un cambio, cuando en la realidad todo sigue igual o peor?.

Un Día Sin Mujeres en México es un ¡Ya Basta!, es un grito desesperado desde lo más profundo del corazón de la sociedad mexicana, con voz y rostro de mujer, para clamar por un alto a la violencia contra nosotras. Pero es también el ejemplo a seguir para construir lo que los partidos no han podido, porque no les conviene: ciudadanía. El día que los partidos formen ciudadanos, se acabará la desigualdad, la violencia y la injusticia.