/ lunes 28 de octubre de 2019

Hoja de Apuntes | Pleito por Morena hasta Palacio Nacional

La lucha por la dirigencia nacional de Morena se tornó tan ruda que invadió la esfera del gobierno federal al inmiscuir a funcionarios de un área delicada para el presidente, Andrés Manuel López Obrador, como son los programas sociales, algo que prendió las alarmas en Palacio Nacional.

La narrativa central del presidente es la lucha contra la corrupción y no regresar a las prácticas de ‘partido de Estado’, como usar instrumentos gubernamentales para beneficios políticos, lo que tantos años combatió y uno de los motivos del avasallante voto que lo llevó al poder.

Hoy un tercio de los llamados ‘superdelegados’ en el país está bajo investigación por la Secretaría de la Función Pública ante 12 denuncias relativas al uso de recursos públicos de programas sociales para interferir en la renovación partidaria en Morena.

Incluso diputados federales de Morena presentaron denuncias ante la Fiscalía General de la República y en la Fepade. De tal calado ha sido el escándalo, que el presidente se refirió al tema para llamar a sus ‘superdelegados’ a no intervenir en procesos internos de partidos políticos.

Es más, el presidente publicó una carta en sus redes para advertirles que le pedirá la renuncia a quienes caigan en esas prácticas y serán puestos a disposición de la autoridad correspondiente, al recordarles que el fraude electoral ya está tipificado como delito grave.

Del resultado de las investigaciones que la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, entregue sobre las denuncias, se sabrá la decisión del presidente.

Por cierto, ante los reclamos de diputados panistas sobre el titular de la CFE, Manuel Bartlett, en la comparecencia de Irma Sandoval, esta afirmó que no hay intocables en la 4T y las investigaciones sobre propiedades que no habría declarado el funcionario federal, no se limitan a la Ciudad de México y a Puebla, sino también en Tabasco.

Y aquí en Tabasco, el gobernador, Adán Augusto López Hernández, recordó que los gobernadores de Morena suscribieron un compromiso de no inmiscuirse en la sucesión partidaria, aunque antes de eso, en una visita de Mario Delgado a la entidad en julio pasado, expresó entonces que si el legislador se animaba a competir, tal como se animó, contaría con su apoyo.

El proceso interno en Morena ha sido cuestionado al interior. El 70 por ciento de las asambleas han sido impugnadas, cientos de quejas sobre un padrón irregular, hechos de violencia, participación de no afiliados y señalamientos directos de Yeidckol Polevnsky contra Gabriel García, coordinador nacional de programas sociales y jefe directo de los ‘superdelegados’, ha sido la constante.

Tal golpe contra un hombre de las confianzas presidenciales tuvo dura respuesta del incriminado: “Amor y paz a las personas cuya vida y nombre es de mentira y difaman sin fundamento”.

Como partido en el poder, liderar a Morena, pese a girar en torno a la influencia presidencial, da oportunidad de contar con más espacios al grupo que se haga de la dirigencia. Pero haber tomado la disputa un camino que pone en entredicho el uso de programas sociales no cayó nada bien en el ánimo del presidente, quien ya amagó, aún con lo inverosímil que pueda sonar, con renunciar a su afiliación.

La lucha por la dirigencia nacional de Morena se tornó tan ruda que invadió la esfera del gobierno federal al inmiscuir a funcionarios de un área delicada para el presidente, Andrés Manuel López Obrador, como son los programas sociales, algo que prendió las alarmas en Palacio Nacional.

La narrativa central del presidente es la lucha contra la corrupción y no regresar a las prácticas de ‘partido de Estado’, como usar instrumentos gubernamentales para beneficios políticos, lo que tantos años combatió y uno de los motivos del avasallante voto que lo llevó al poder.

Hoy un tercio de los llamados ‘superdelegados’ en el país está bajo investigación por la Secretaría de la Función Pública ante 12 denuncias relativas al uso de recursos públicos de programas sociales para interferir en la renovación partidaria en Morena.

Incluso diputados federales de Morena presentaron denuncias ante la Fiscalía General de la República y en la Fepade. De tal calado ha sido el escándalo, que el presidente se refirió al tema para llamar a sus ‘superdelegados’ a no intervenir en procesos internos de partidos políticos.

Es más, el presidente publicó una carta en sus redes para advertirles que le pedirá la renuncia a quienes caigan en esas prácticas y serán puestos a disposición de la autoridad correspondiente, al recordarles que el fraude electoral ya está tipificado como delito grave.

Del resultado de las investigaciones que la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, entregue sobre las denuncias, se sabrá la decisión del presidente.

Por cierto, ante los reclamos de diputados panistas sobre el titular de la CFE, Manuel Bartlett, en la comparecencia de Irma Sandoval, esta afirmó que no hay intocables en la 4T y las investigaciones sobre propiedades que no habría declarado el funcionario federal, no se limitan a la Ciudad de México y a Puebla, sino también en Tabasco.

Y aquí en Tabasco, el gobernador, Adán Augusto López Hernández, recordó que los gobernadores de Morena suscribieron un compromiso de no inmiscuirse en la sucesión partidaria, aunque antes de eso, en una visita de Mario Delgado a la entidad en julio pasado, expresó entonces que si el legislador se animaba a competir, tal como se animó, contaría con su apoyo.

El proceso interno en Morena ha sido cuestionado al interior. El 70 por ciento de las asambleas han sido impugnadas, cientos de quejas sobre un padrón irregular, hechos de violencia, participación de no afiliados y señalamientos directos de Yeidckol Polevnsky contra Gabriel García, coordinador nacional de programas sociales y jefe directo de los ‘superdelegados’, ha sido la constante.

Tal golpe contra un hombre de las confianzas presidenciales tuvo dura respuesta del incriminado: “Amor y paz a las personas cuya vida y nombre es de mentira y difaman sin fundamento”.

Como partido en el poder, liderar a Morena, pese a girar en torno a la influencia presidencial, da oportunidad de contar con más espacios al grupo que se haga de la dirigencia. Pero haber tomado la disputa un camino que pone en entredicho el uso de programas sociales no cayó nada bien en el ánimo del presidente, quien ya amagó, aún con lo inverosímil que pueda sonar, con renunciar a su afiliación.