/ martes 23 de julio de 2019

Herrera Gutiérrez, a la lomita de los disparos

Por segunda vez, el nuevo titular de la SHCP, entra de relevista en un gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Primero, sustituyó a Gustavo Ponce en la Secretaría de Finanzas del DDF, quien fue grabado en 2004 mientras apostaba en Las Vegas, cuando AMLO fue Jefe de Gobierno.

Ahora, suplió a Carlos Urzúa, como Secretario de Hacienda y Crédito Público, ante la atropellada renuncia de quien es su amigo, tutor y maestro.

Con 341 votos a favor, 74 en contra y dos abstenciones, el pleno de la Cámara de Diputados ratificó a Arturo Herrera Gutiérrez como titular de la mencionada dependencia.

Cuando era subsecretario de Hacienda, Herrera y López Obrador, tuvieron algunas diferencias:

En marzo, el ahora titular de SHCP, declaró que la construcción de la refinería de Dos Bocas, se retrasaría porque alrededor de 2 mil 500 millones de dólares de la obra, serían destinados a incrementar la producción de Pemex.

A lo que el presidente, respondió: “No hay retrasos en la construcción. Estamos muy bien y se va a construir la refinería, se va a terminar en tres años, como se contempló, y va a costar entre 6 mil y 8 mil millones de dólares”.

Después, a principios del pasado abril, Arturo indicó que el Gobierno de AMLO, analizaba imponer un impuesto al automóvil para aumentar los ingresos tributarios, a lo que Andrés Manuel, aseguró que el pago de tenencia, no regresaría, que es algo que la oposición quería pero no les iba dar el gusto.

Su relación con López Obrador se remonta al año 2000, cuando formó parte del equipo de transición del entonces jefe de gobierno electo.

Fue su padre, muy cercano al columnista Miguel Ángel Granados Chapa, quien consiguió que éste lo acercara al equipo de AMLO.

Sus amigos lo recuerdan como un joven serio, muy educado. Dicen que es una persona que estudia cada detalle, resuelve los mayores problemas y su carácter es muy tranquilo, parece seco y hosco, pero sólo es la primera impresión.

Le gusta el Jazz, y un trompetista en particular, Wynton Marsalis. De niño, practicó el karate.

La única duda, es si tendrá la libertad por parte de su jefe, para el adecuado manejo de la hacienda pública.


Por segunda vez, el nuevo titular de la SHCP, entra de relevista en un gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Primero, sustituyó a Gustavo Ponce en la Secretaría de Finanzas del DDF, quien fue grabado en 2004 mientras apostaba en Las Vegas, cuando AMLO fue Jefe de Gobierno.

Ahora, suplió a Carlos Urzúa, como Secretario de Hacienda y Crédito Público, ante la atropellada renuncia de quien es su amigo, tutor y maestro.

Con 341 votos a favor, 74 en contra y dos abstenciones, el pleno de la Cámara de Diputados ratificó a Arturo Herrera Gutiérrez como titular de la mencionada dependencia.

Cuando era subsecretario de Hacienda, Herrera y López Obrador, tuvieron algunas diferencias:

En marzo, el ahora titular de SHCP, declaró que la construcción de la refinería de Dos Bocas, se retrasaría porque alrededor de 2 mil 500 millones de dólares de la obra, serían destinados a incrementar la producción de Pemex.

A lo que el presidente, respondió: “No hay retrasos en la construcción. Estamos muy bien y se va a construir la refinería, se va a terminar en tres años, como se contempló, y va a costar entre 6 mil y 8 mil millones de dólares”.

Después, a principios del pasado abril, Arturo indicó que el Gobierno de AMLO, analizaba imponer un impuesto al automóvil para aumentar los ingresos tributarios, a lo que Andrés Manuel, aseguró que el pago de tenencia, no regresaría, que es algo que la oposición quería pero no les iba dar el gusto.

Su relación con López Obrador se remonta al año 2000, cuando formó parte del equipo de transición del entonces jefe de gobierno electo.

Fue su padre, muy cercano al columnista Miguel Ángel Granados Chapa, quien consiguió que éste lo acercara al equipo de AMLO.

Sus amigos lo recuerdan como un joven serio, muy educado. Dicen que es una persona que estudia cada detalle, resuelve los mayores problemas y su carácter es muy tranquilo, parece seco y hosco, pero sólo es la primera impresión.

Le gusta el Jazz, y un trompetista en particular, Wynton Marsalis. De niño, practicó el karate.

La única duda, es si tendrá la libertad por parte de su jefe, para el adecuado manejo de la hacienda pública.


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