/ miércoles 21 de agosto de 2019

GROTESCA, UNCIÓN LEGISLATIVA

Así como nunca dudé, de la llegada del ex gobernador campechano, Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, a la dirigencia nacional del PRI, tampoco puse en entredicho la unción de la senadora Mónica Fernández Balboa a la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara Alta del Congreso de la Unión, ni que el líder del grupo parlamentario de Morena, Mario Delgado Carrillo, vaya a sustituir en la presidencia a Yeidckol Polevnsky Gurwitz.

Lo que sí sostuve en mi colaboración del pasado 29 de julio, es que Fernández Balboa se iba a enfrentar a Martí Batres Guadarrama, quien buscaba reelegirse en el cargo, pero que al final de cuenta, saldría airosa.

Argumentado que 36 de los 62 de sus homólogos que componen la fracción morenista en el Senado son mujeres.

Y que por obvias y sobradas razones políticas tendría el respaldo total de Andrés Manuel López Obrador y, por ende, el apoyo incondicional del coordinador de los senadores Ricardo Monreal Ávila, tal y como sucedió.

Nos guste o no, reconózcanlo o no, en Morena se hace lo que dicte el presidente de la República, y sanseacabó, tal y como sucedía cuando el PRI moraba en Los Pinos.

¡Democracia!, que ni que ocho cuartos.

Lo que no medí bien, fue la fuerza, ascendencia, influencia y presencia de Batres Guadarrama en el Senado, como fehaciente e implícitamente lo prueba el manifiesto al que tuvieron que acudir los operadores políticos, para que ganara la elegida por el “dedo divino”.

Ya para que se vieran en la necesidad de violar la convocatoria, para que votarán senadores del PES a favor de Mónica Fernández Balboa, es porque la situación se salió fuera de control.

Políticamente, Martí Batres Guadarrama no solo demostró más poder de convocatoria, sino más habilidad y sagacidad, haciendo quedar muy mal, no a la teapaneca, sino a Ricardo Monreal Ávila.

Que tenía la instrucción presidencial de sacar aterciopeladamente el proceso interno para la elección de la tabasqueña.

Si esto aconteció en la antesala de su primer informe de labores, imagínese lo que va a ocurrir en la selección de la elección intermedia de 2021, si Andrés Manuel López Obrador continúe innecesariamente desgastándose.

Lo sucedido en el Senado, es parte de ello y de la lucha intestina por la sucesión presidencial de 2024, aunque usted no lo crea.

De lo que no hay ya, ninguna duda, es que el relevo de Yeidckol Polevnsky Gurwitz puede complicárseles más allá de los escenarios previstos.

Con la única diferencia de que Mario Delgado Carrillo tiene más camino recorrido que Mónica Fernández Balboa.

Así como nunca dudé, de la llegada del ex gobernador campechano, Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, a la dirigencia nacional del PRI, tampoco puse en entredicho la unción de la senadora Mónica Fernández Balboa a la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara Alta del Congreso de la Unión, ni que el líder del grupo parlamentario de Morena, Mario Delgado Carrillo, vaya a sustituir en la presidencia a Yeidckol Polevnsky Gurwitz.

Lo que sí sostuve en mi colaboración del pasado 29 de julio, es que Fernández Balboa se iba a enfrentar a Martí Batres Guadarrama, quien buscaba reelegirse en el cargo, pero que al final de cuenta, saldría airosa.

Argumentado que 36 de los 62 de sus homólogos que componen la fracción morenista en el Senado son mujeres.

Y que por obvias y sobradas razones políticas tendría el respaldo total de Andrés Manuel López Obrador y, por ende, el apoyo incondicional del coordinador de los senadores Ricardo Monreal Ávila, tal y como sucedió.

Nos guste o no, reconózcanlo o no, en Morena se hace lo que dicte el presidente de la República, y sanseacabó, tal y como sucedía cuando el PRI moraba en Los Pinos.

¡Democracia!, que ni que ocho cuartos.

Lo que no medí bien, fue la fuerza, ascendencia, influencia y presencia de Batres Guadarrama en el Senado, como fehaciente e implícitamente lo prueba el manifiesto al que tuvieron que acudir los operadores políticos, para que ganara la elegida por el “dedo divino”.

Ya para que se vieran en la necesidad de violar la convocatoria, para que votarán senadores del PES a favor de Mónica Fernández Balboa, es porque la situación se salió fuera de control.

Políticamente, Martí Batres Guadarrama no solo demostró más poder de convocatoria, sino más habilidad y sagacidad, haciendo quedar muy mal, no a la teapaneca, sino a Ricardo Monreal Ávila.

Que tenía la instrucción presidencial de sacar aterciopeladamente el proceso interno para la elección de la tabasqueña.

Si esto aconteció en la antesala de su primer informe de labores, imagínese lo que va a ocurrir en la selección de la elección intermedia de 2021, si Andrés Manuel López Obrador continúe innecesariamente desgastándose.

Lo sucedido en el Senado, es parte de ello y de la lucha intestina por la sucesión presidencial de 2024, aunque usted no lo crea.

De lo que no hay ya, ninguna duda, es que el relevo de Yeidckol Polevnsky Gurwitz puede complicárseles más allá de los escenarios previstos.

Con la única diferencia de que Mario Delgado Carrillo tiene más camino recorrido que Mónica Fernández Balboa.

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