/ miércoles 27 de febrero de 2019

Evidente, Ausencia de materia gris

El discurso de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), que circuló profusamente anteayer en las redes sociales para tratar de minimizar los efectos políticos y mediáticos que socialmente genera el que esa institución haya sido asaltada por algunos elementos de la desacreditada corporación, no solo demuestra su puntual y manifiesta ineficacia e ineficiencia, sino la evidente, ausencia de materia gris.

¡Caramba!, no se puede salir con un comunicado que siembra más dudas, desconfianzas y sospechas de las que de por sí ya existen en torno a la SSPC. Con todo respeto: es una incongruencia el argumento central usado como excusa para no parecer tan ineficaces.

Si no con capaces ni de cuidar su propia casa, cómo vamos a confiar plenamente en ellos. Entonces, en manos de quién o quiénes está nuestra seguridad.

Que me disculpe, su titular Jorge Alberto Aguirre Carbajal, pero nunca debió de haber aceptado su ratificación.

No sé qué está esperando para renunciar. Su labor como los que lo antecedieron en el cargo deja mucho que desear. Si en dos años y dos meses y picos de días no obtuvo los resultados esperados, en seis meses -plazo dado por el gobernador Adán Augusto López Hernández- tampoco va a hacer nada.

Los crímenes siguen aumentando, como todos los demás índices delictivos. La situación en materia de seguridad pública es gravísima. Y ahí están las estadísticas que no mienten. Los datos duros son contundentes, reveladores.

Su relevo es inminente, ya no tiene otra salida, ya es insostenible. Es desgastante para la institución y para el propio mandatario. Por dignidad y decoro debe de presentar su renuncia, ante de que lo cesen.

Les puedo jurar, qué si su permanencia en la SSPC la someten a una consulta pública -de las de verdad, no las de patitos- nadie, absolutamente nadie, votaría a su favor.

De todos los funcionarios es el más desgastado, el que levanta más críticas en contra, el que tiene el mayor rechazo social, y es que su trabajo ha dejado muchísimo que desear.

Son más sus desaciertos que aciertos.

La delincuencia organizada o no, sigue haciendo de las suyas, y a cualquier hora del día y en cualquier parte, ya no esperan la noche, ni hay zonas seguras, como hace algunos años, que había lugares en los que te metías bajo tu propio riesgo y sobre todo en horarios nocturnos.

Desde hace años se perdió la tranquilidad y la paz social que por tantas décadas se disfrutó, y más en lugares como Cárdenas, Huimanguillo, Cunduacán, Comalcalco, Paraíso, Villahermosa, etcétera, etcétera.

En los que todos los días se vive, literalmente, en la zozobra. Con el amén en la boca y encomendándose a todos los Santos, Vírgenes y divinidades.

Por salud pública, Jorge Alberto Aguirre Carbajal, debe salir de la SSPC.

Y que conste, es una fina, educada y amable persona.

“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI”

(LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)

Aparte de la refinería de Paraíso, vienen otras obras, como los distribuidores viales de Cunduacán y Comalcalco, la modernización de la vía corta Reforma-Dos Bocas, la construcción de la potabilizadora de Cunduacán y del “El Mango”, la línea de conducción en Centla y la potabilizadora en Macuspana.

Si todo esto que anunció anteayer el góber Adán Augusto López Hernández durante la reunión con los volqueteros se concreta en los siguientes meses de lo que resta del año, la grave situación económica por la que estamos atravesando va a tomar un giro espectacular.

La economía tabasqueña va a reactivarse, como en los tiempos del extinto ex gobernador Leandro Rovirosa Wade.

Ojalá y así sea.

La situación está dificilísima, pero súper difícil.

El discurso de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), que circuló profusamente anteayer en las redes sociales para tratar de minimizar los efectos políticos y mediáticos que socialmente genera el que esa institución haya sido asaltada por algunos elementos de la desacreditada corporación, no solo demuestra su puntual y manifiesta ineficacia e ineficiencia, sino la evidente, ausencia de materia gris.

¡Caramba!, no se puede salir con un comunicado que siembra más dudas, desconfianzas y sospechas de las que de por sí ya existen en torno a la SSPC. Con todo respeto: es una incongruencia el argumento central usado como excusa para no parecer tan ineficaces.

Si no con capaces ni de cuidar su propia casa, cómo vamos a confiar plenamente en ellos. Entonces, en manos de quién o quiénes está nuestra seguridad.

Que me disculpe, su titular Jorge Alberto Aguirre Carbajal, pero nunca debió de haber aceptado su ratificación.

No sé qué está esperando para renunciar. Su labor como los que lo antecedieron en el cargo deja mucho que desear. Si en dos años y dos meses y picos de días no obtuvo los resultados esperados, en seis meses -plazo dado por el gobernador Adán Augusto López Hernández- tampoco va a hacer nada.

Los crímenes siguen aumentando, como todos los demás índices delictivos. La situación en materia de seguridad pública es gravísima. Y ahí están las estadísticas que no mienten. Los datos duros son contundentes, reveladores.

Su relevo es inminente, ya no tiene otra salida, ya es insostenible. Es desgastante para la institución y para el propio mandatario. Por dignidad y decoro debe de presentar su renuncia, ante de que lo cesen.

Les puedo jurar, qué si su permanencia en la SSPC la someten a una consulta pública -de las de verdad, no las de patitos- nadie, absolutamente nadie, votaría a su favor.

De todos los funcionarios es el más desgastado, el que levanta más críticas en contra, el que tiene el mayor rechazo social, y es que su trabajo ha dejado muchísimo que desear.

Son más sus desaciertos que aciertos.

La delincuencia organizada o no, sigue haciendo de las suyas, y a cualquier hora del día y en cualquier parte, ya no esperan la noche, ni hay zonas seguras, como hace algunos años, que había lugares en los que te metías bajo tu propio riesgo y sobre todo en horarios nocturnos.

Desde hace años se perdió la tranquilidad y la paz social que por tantas décadas se disfrutó, y más en lugares como Cárdenas, Huimanguillo, Cunduacán, Comalcalco, Paraíso, Villahermosa, etcétera, etcétera.

En los que todos los días se vive, literalmente, en la zozobra. Con el amén en la boca y encomendándose a todos los Santos, Vírgenes y divinidades.

Por salud pública, Jorge Alberto Aguirre Carbajal, debe salir de la SSPC.

Y que conste, es una fina, educada y amable persona.

“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI”

(LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)

Aparte de la refinería de Paraíso, vienen otras obras, como los distribuidores viales de Cunduacán y Comalcalco, la modernización de la vía corta Reforma-Dos Bocas, la construcción de la potabilizadora de Cunduacán y del “El Mango”, la línea de conducción en Centla y la potabilizadora en Macuspana.

Si todo esto que anunció anteayer el góber Adán Augusto López Hernández durante la reunión con los volqueteros se concreta en los siguientes meses de lo que resta del año, la grave situación económica por la que estamos atravesando va a tomar un giro espectacular.

La economía tabasqueña va a reactivarse, como en los tiempos del extinto ex gobernador Leandro Rovirosa Wade.

Ojalá y así sea.

La situación está dificilísima, pero súper difícil.

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