/ jueves 12 de mayo de 2022

Entre líneas | Encuestas engañosas, sondeos mentirosos: No nos tratan como adultos

En estos días, como nunca, reina la confusión en la información que nos proporcionan aquellas empresas e instituciones que realizan encuestas y sondeos. Y no hay a quien creerle. No nos están tratando como adultos. Apenas hace una semana varias mediciones de diversos medios de comunicación que las realizan para sus lectores, nos daban a conocer que los mejor posicionados para la candidatura de MORENA a la Presidencia de la República para el 2024 eran la jefa del gobierno capitalino, Claudia Scheinbaum, el canciller Marcelo Ebrard y el paisano y secretario de Gobernación Adán Augusto López. Más o menos nos venían a decir que los dos primeros se encontraban estancados, desde hacía semanas, en un casi empate técnico con el 24 por ciento de las preferencias, mientras que López Hernández tenía aproximadamente un 15, pero subiendo muy claramente, tendencia que todos reconocían de forma indudable. Recientemente el diario Reforma sorprendía, de forma inexplicable, con “otros datos” asegurando que Claudia se encontraba sólidamente en el primer lugar con un 34 por ciento, el canciller con un 24 y Adán Augusto con un ¡¡¡ 5 !!! ¿A quién creer? ¿De que se trata? Posiblemente, si tenemos en cuenta que el periódico Reforma es declaradamente anti López Obrador, encontraríamos una explicación racional al entender que sus datos tienen como objetivo ponerle palos a las ruedas de la sucesión Presidencial tratando de confiar al primer mandatario, cuya preferencia por la jefa de Gobierno parece, dicen, es abierta y declarada. Pero esta sería una conclusión muy ingenua teniendo en cuenta que si alguien sabe de elecciones es precisamente AMLO y no se va a creer ese cuento. Entonces solo queda pensar que lo que quieren es engañarnos a nosotros, los electores. Según la revista Forbes, que ha publicado varios estudios confiables al respecto, “Esta estrategia no debería usarse si no hay compromiso e integridad por parte de los candidatos y cuando la corrupción aparece en las encuestas como uno de los principales problemas nacionales. Sin embargo, la adicción a confiar y creer sigue vigente. La persuasión es el proceso de comunicación política mediante el que se trata de convencer a los votantes para que cambien sus actitudes, conductas y/o preferencias de manera libre y consciente.” Sin embargo los que publican estos estudios y sondeos de dudosa calidad técnica, que envuelven en un engañoso paquete como si fueran encuestas científicas, sin serlo, tratan de manipular a la opinión pública, y a la publicada también, justificando las cifras en el Carisma de los pre candidatos. Es una herramienta muy útil, reduce el discurso, se gana por una mezcla de sentido del humor, personalidad, carácter, vitalidad, reputación, humildad, atracción, confiabilidad, liderazgo puro, los argumentos son secundarios, todo descansa en la percepción ciudadana rendida ante la eficiencia de la comunicación verbal y no verbal del candidato.

TODOS SE APROVECHAN

Por otra parte MORENA también se aprovecha de estos ejercicios tramposos y en palabras simples, acusan a la oposición de no elegir la honradez entre los que apenas están visibles para contender, y prometen, ahora sí, sacar a los corruptos, si votan por el menos malo. Es la estrategia que se ha seguido con la negativa a aprobar la Reforma Eléctrica en la cámara de diputados y la acusación de Traidores a la Patria a los legisladores de oposición. Se generalizan los males sociales y se culpa de ellos a un grupo, un partido, una organización o la suma de todos. El ciudadano debe elegir a quien parezca la opción menos dañina, pues todas en el fondo son iguales. Calificar a un candidato como representante de los corruptos, las alimañas, la sociedad secreta que nos manipula; simplifica y hace más fácil la elección, los electores no querrán ser parte de esos calificativos, no tienen que perderse en un mar de propuestas, simplemente se dejan llevar, se alinean y se ponen del lado de los buenos, los trabajadores y los que son víctimas de los malos gobiernos. La decisión para el ciudadano es asignarse a sí mismo una calificación positiva sin tener que apostar por propuestas o personalidades.

NO ACUMULAR NEGATIVOS

Los opositores han respondido con una dosis de motivación con la que se trata de provocar a la gente a no conformarse, salir de la mediocridad, a exigir un cambio, compararse con otros pueblos, lograr mejores cosas colectivamente, ser más como sociedad, construir un mejor gobierno, transparente, eficiente, integro. El voto del 2024 debe servir a causas más grandes, más profundas y trascendentales y pide a la gente que use su voto para ajustar cuentas o para compensar. El problema que tienen los que aspiran a sacar a MORENA de la Presidencia cuando AMLO, el imbatible, ya no se presenta, es que no tiene candidatos que puedan apoyarse en las políticas, programas exitosos, logros y líderes emanados de sus partidos, porque no tienen buena calificación y reputación entre la ciudadanía. Sucede todo lo contrario cuando un mal gobierno se convierte en un lastre muy pesado para su partido y sus aspirantes en turno. Ni el PRI ni el PAN y menos el PRD tienen un candidato/a que se presenta como un emprendedor/a, un/a luchador/a incansable, una persona que venga de muy abajo, con una historia llena de altibajos, voluntad inquebrantable y disciplina, y que su patrimonio sea fruto del esfuerzo, buenas calificaciones, impecable, amigable, devoto/a de la familia, patriota, deportista, culto/a, cultivado/a y multicultural. Apoyos, becas, inversiones y proyectos se ofrecen al ciudadano a cambio de su voto, garantizando un compromiso efectivo para atender sus demandas. Los beneficiarios y sus audiencias colaterales votarán para no perder la oportunidad de ser incluidos y atendidos en las decisiones públicas. Las encuestas recogen un dato que no se publicita: Más del 40 por ciento del electorado no ha decidido a quien votar por lo que es ocioso asegurar que tal o cual es el que tiene más probabilidades. Para llegar a buen puerto ahora se trata de no acumular puntos negativos.

En estos días, como nunca, reina la confusión en la información que nos proporcionan aquellas empresas e instituciones que realizan encuestas y sondeos. Y no hay a quien creerle. No nos están tratando como adultos. Apenas hace una semana varias mediciones de diversos medios de comunicación que las realizan para sus lectores, nos daban a conocer que los mejor posicionados para la candidatura de MORENA a la Presidencia de la República para el 2024 eran la jefa del gobierno capitalino, Claudia Scheinbaum, el canciller Marcelo Ebrard y el paisano y secretario de Gobernación Adán Augusto López. Más o menos nos venían a decir que los dos primeros se encontraban estancados, desde hacía semanas, en un casi empate técnico con el 24 por ciento de las preferencias, mientras que López Hernández tenía aproximadamente un 15, pero subiendo muy claramente, tendencia que todos reconocían de forma indudable. Recientemente el diario Reforma sorprendía, de forma inexplicable, con “otros datos” asegurando que Claudia se encontraba sólidamente en el primer lugar con un 34 por ciento, el canciller con un 24 y Adán Augusto con un ¡¡¡ 5 !!! ¿A quién creer? ¿De que se trata? Posiblemente, si tenemos en cuenta que el periódico Reforma es declaradamente anti López Obrador, encontraríamos una explicación racional al entender que sus datos tienen como objetivo ponerle palos a las ruedas de la sucesión Presidencial tratando de confiar al primer mandatario, cuya preferencia por la jefa de Gobierno parece, dicen, es abierta y declarada. Pero esta sería una conclusión muy ingenua teniendo en cuenta que si alguien sabe de elecciones es precisamente AMLO y no se va a creer ese cuento. Entonces solo queda pensar que lo que quieren es engañarnos a nosotros, los electores. Según la revista Forbes, que ha publicado varios estudios confiables al respecto, “Esta estrategia no debería usarse si no hay compromiso e integridad por parte de los candidatos y cuando la corrupción aparece en las encuestas como uno de los principales problemas nacionales. Sin embargo, la adicción a confiar y creer sigue vigente. La persuasión es el proceso de comunicación política mediante el que se trata de convencer a los votantes para que cambien sus actitudes, conductas y/o preferencias de manera libre y consciente.” Sin embargo los que publican estos estudios y sondeos de dudosa calidad técnica, que envuelven en un engañoso paquete como si fueran encuestas científicas, sin serlo, tratan de manipular a la opinión pública, y a la publicada también, justificando las cifras en el Carisma de los pre candidatos. Es una herramienta muy útil, reduce el discurso, se gana por una mezcla de sentido del humor, personalidad, carácter, vitalidad, reputación, humildad, atracción, confiabilidad, liderazgo puro, los argumentos son secundarios, todo descansa en la percepción ciudadana rendida ante la eficiencia de la comunicación verbal y no verbal del candidato.

TODOS SE APROVECHAN

Por otra parte MORENA también se aprovecha de estos ejercicios tramposos y en palabras simples, acusan a la oposición de no elegir la honradez entre los que apenas están visibles para contender, y prometen, ahora sí, sacar a los corruptos, si votan por el menos malo. Es la estrategia que se ha seguido con la negativa a aprobar la Reforma Eléctrica en la cámara de diputados y la acusación de Traidores a la Patria a los legisladores de oposición. Se generalizan los males sociales y se culpa de ellos a un grupo, un partido, una organización o la suma de todos. El ciudadano debe elegir a quien parezca la opción menos dañina, pues todas en el fondo son iguales. Calificar a un candidato como representante de los corruptos, las alimañas, la sociedad secreta que nos manipula; simplifica y hace más fácil la elección, los electores no querrán ser parte de esos calificativos, no tienen que perderse en un mar de propuestas, simplemente se dejan llevar, se alinean y se ponen del lado de los buenos, los trabajadores y los que son víctimas de los malos gobiernos. La decisión para el ciudadano es asignarse a sí mismo una calificación positiva sin tener que apostar por propuestas o personalidades.

NO ACUMULAR NEGATIVOS

Los opositores han respondido con una dosis de motivación con la que se trata de provocar a la gente a no conformarse, salir de la mediocridad, a exigir un cambio, compararse con otros pueblos, lograr mejores cosas colectivamente, ser más como sociedad, construir un mejor gobierno, transparente, eficiente, integro. El voto del 2024 debe servir a causas más grandes, más profundas y trascendentales y pide a la gente que use su voto para ajustar cuentas o para compensar. El problema que tienen los que aspiran a sacar a MORENA de la Presidencia cuando AMLO, el imbatible, ya no se presenta, es que no tiene candidatos que puedan apoyarse en las políticas, programas exitosos, logros y líderes emanados de sus partidos, porque no tienen buena calificación y reputación entre la ciudadanía. Sucede todo lo contrario cuando un mal gobierno se convierte en un lastre muy pesado para su partido y sus aspirantes en turno. Ni el PRI ni el PAN y menos el PRD tienen un candidato/a que se presenta como un emprendedor/a, un/a luchador/a incansable, una persona que venga de muy abajo, con una historia llena de altibajos, voluntad inquebrantable y disciplina, y que su patrimonio sea fruto del esfuerzo, buenas calificaciones, impecable, amigable, devoto/a de la familia, patriota, deportista, culto/a, cultivado/a y multicultural. Apoyos, becas, inversiones y proyectos se ofrecen al ciudadano a cambio de su voto, garantizando un compromiso efectivo para atender sus demandas. Los beneficiarios y sus audiencias colaterales votarán para no perder la oportunidad de ser incluidos y atendidos en las decisiones públicas. Las encuestas recogen un dato que no se publicita: Más del 40 por ciento del electorado no ha decidido a quien votar por lo que es ocioso asegurar que tal o cual es el que tiene más probabilidades. Para llegar a buen puerto ahora se trata de no acumular puntos negativos.