/ viernes 22 de noviembre de 2019

Entorno | El secretario de ¿10?

Hace 14 años fue publicado un ensayo sobre “el estado de la seguridad ciudadana en Chile” en este se hacía énfasis en la percepción de inseguridad instalada en la ciudadanía, desde los medios de comunicación y legitimada por los expertos interesados en asegurar sus ingresos en el emergente “mercado de la inseguridad”.

Sin embargo, los encargados de elaborar el reporte ejecutivo sostenían que las condiciones de seguridad ciudadana en Chile eran las mejores de América Latina, igual que la de ciertos países europeos e incluso superior, a la de Estados Unidos.

Pese a lo anterior, las encuestas de opinión marcaban un patrón de resultados particularmente dominante: la población chilena sentía un temor creciente ante la acción de la delincuencia, sobre todo, porque eran jóvenes los que empleaban la violencia.

14 años después, en septiembre de este año, un grupo de jóvenes, estudiantes y ciudadanos, hicieron estallar una protesta –por el aumento al costo del boleto del metro- que ha dejado muertos, millones de dólares en pérdidas y una emblemática capital moderna y desarrollada con amplias zonas convertidas en ruinas y con ello toda una historia de éxito.

En México –además de la percepción y de los mismos medios inmersos en el debate de las cifras de inseguridad- a diferencia de Chile, la inseguridad es palpable.

Desde 2008 se habla de un estado fallido y desde la rectoría del Estado, no se ha podido recuperar el control sobre los muchos problemas de origen multifactorial que mantienen una espiral más violenta que nunca de la inseguridad.

Ni con las promesas laxas de campaña del 2018, ni con los programas sociales que se vendieron como una eventual solución inmediata a la problemática existente.

Hoy la realidad de la inseguridad es asfixiante.

Por eso llamó la atención la explicación y algunas posturas absurdas y poco serias de la estrategia de seguridad en la comparecencia del titular de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Ángel Mario Balcázar Martínez como parte de la Glosa del Primer Informe de Gobierno.

Y en realidad, contrario a lo que algunos esperaban, habló del trabajo que se realiza en esa dependencia, pero, en el que desde su perspectiva cuentan tiempos y circunstancias, es decir, no se puede contener algo que está fuera de sus alcances –el patrón de incidencia delictiva- y en donde el Estado lo único que hace es responder –con los medios y herramientas a su disposición- pero en ocasiones podría quedar rebasado.

Hasta ahí, la explicación parecía coherente, no obstante, una pregunta –aparentemente absurda- de una legisladora priista respecto a que calificación se pondría él y su equipo al frente de esa dependencia y su respuesta fue criminal: “para mí, eh…la calificación es de 10, no puedo decir otra cosa”.

Cualquier consideración posible hacia la estrategia de seguridad implementada quedó descartada con la réplica del responsable de la misma.

Pese a que presumió la disminución de ciertos delitos, le hace falta caminar por algunas colonias populares –a cualquier hora del día, sin escoltas y sin seguridad- por el centro de la ciudad, incluso en los fraccionamientos exclusivos (recuérdese el terrible asesinato de una mujer en Prados de Villahermosa hace algunos días) conocer la ruta de las extorsiones a miles de pequeños negocios y otras tantas más.

Y así como en Chile –la mala percepción irreal invocada en su sexenio por el ex gobernador Arturo Núñez para hablar de sus resultados favorables en materia de seguridad- parece reeditarse ahora, eso sí, la sociedad piensa de manera distinta, porque lo vive a diario.

No. Eso no es cierto.

Estamos mal. Y a las pruebas, cualquiera puede remitirse.


CONTORNO


Agua de calidad y… aumento de tarifa

El alcalde de Centro Evaristo Hernández Cruz se refirió por enésima ocasión a la inversión que se requiere para la construcción de una planta potabilizadora, la sustitución del sistema de agua potable, la red de drenaje sanitario y el drenaje pluvial que alcanzaría una inversión de más de 16 mil millones de pesos, con ello, aclaró:

“si se garantizaría que en los hogares dejen de recibir en ocasiones, agua cochina, porque pese a que esa agua sale potabilizada de la planta, en las tuberías de más de setenta años se entrega con sedimentos y muchos agentes contaminantes, de manera que hacer esa gran inversión, sí permitiría que llegue agua de calidad, potabilizada hasta los hogares y ahí podría justificarse un eventual aumento de tarifa”.

Por lo pronto, el edil de Centro, descartó –la posibilidad de que el Gobierno Federal- asigne esos recursos lo que solo deja como única opción la inversión privada. Y el dilema seguirá…

javiermarinhdez@hotmail.com

Hace 14 años fue publicado un ensayo sobre “el estado de la seguridad ciudadana en Chile” en este se hacía énfasis en la percepción de inseguridad instalada en la ciudadanía, desde los medios de comunicación y legitimada por los expertos interesados en asegurar sus ingresos en el emergente “mercado de la inseguridad”.

Sin embargo, los encargados de elaborar el reporte ejecutivo sostenían que las condiciones de seguridad ciudadana en Chile eran las mejores de América Latina, igual que la de ciertos países europeos e incluso superior, a la de Estados Unidos.

Pese a lo anterior, las encuestas de opinión marcaban un patrón de resultados particularmente dominante: la población chilena sentía un temor creciente ante la acción de la delincuencia, sobre todo, porque eran jóvenes los que empleaban la violencia.

14 años después, en septiembre de este año, un grupo de jóvenes, estudiantes y ciudadanos, hicieron estallar una protesta –por el aumento al costo del boleto del metro- que ha dejado muertos, millones de dólares en pérdidas y una emblemática capital moderna y desarrollada con amplias zonas convertidas en ruinas y con ello toda una historia de éxito.

En México –además de la percepción y de los mismos medios inmersos en el debate de las cifras de inseguridad- a diferencia de Chile, la inseguridad es palpable.

Desde 2008 se habla de un estado fallido y desde la rectoría del Estado, no se ha podido recuperar el control sobre los muchos problemas de origen multifactorial que mantienen una espiral más violenta que nunca de la inseguridad.

Ni con las promesas laxas de campaña del 2018, ni con los programas sociales que se vendieron como una eventual solución inmediata a la problemática existente.

Hoy la realidad de la inseguridad es asfixiante.

Por eso llamó la atención la explicación y algunas posturas absurdas y poco serias de la estrategia de seguridad en la comparecencia del titular de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Ángel Mario Balcázar Martínez como parte de la Glosa del Primer Informe de Gobierno.

Y en realidad, contrario a lo que algunos esperaban, habló del trabajo que se realiza en esa dependencia, pero, en el que desde su perspectiva cuentan tiempos y circunstancias, es decir, no se puede contener algo que está fuera de sus alcances –el patrón de incidencia delictiva- y en donde el Estado lo único que hace es responder –con los medios y herramientas a su disposición- pero en ocasiones podría quedar rebasado.

Hasta ahí, la explicación parecía coherente, no obstante, una pregunta –aparentemente absurda- de una legisladora priista respecto a que calificación se pondría él y su equipo al frente de esa dependencia y su respuesta fue criminal: “para mí, eh…la calificación es de 10, no puedo decir otra cosa”.

Cualquier consideración posible hacia la estrategia de seguridad implementada quedó descartada con la réplica del responsable de la misma.

Pese a que presumió la disminución de ciertos delitos, le hace falta caminar por algunas colonias populares –a cualquier hora del día, sin escoltas y sin seguridad- por el centro de la ciudad, incluso en los fraccionamientos exclusivos (recuérdese el terrible asesinato de una mujer en Prados de Villahermosa hace algunos días) conocer la ruta de las extorsiones a miles de pequeños negocios y otras tantas más.

Y así como en Chile –la mala percepción irreal invocada en su sexenio por el ex gobernador Arturo Núñez para hablar de sus resultados favorables en materia de seguridad- parece reeditarse ahora, eso sí, la sociedad piensa de manera distinta, porque lo vive a diario.

No. Eso no es cierto.

Estamos mal. Y a las pruebas, cualquiera puede remitirse.


CONTORNO


Agua de calidad y… aumento de tarifa

El alcalde de Centro Evaristo Hernández Cruz se refirió por enésima ocasión a la inversión que se requiere para la construcción de una planta potabilizadora, la sustitución del sistema de agua potable, la red de drenaje sanitario y el drenaje pluvial que alcanzaría una inversión de más de 16 mil millones de pesos, con ello, aclaró:

“si se garantizaría que en los hogares dejen de recibir en ocasiones, agua cochina, porque pese a que esa agua sale potabilizada de la planta, en las tuberías de más de setenta años se entrega con sedimentos y muchos agentes contaminantes, de manera que hacer esa gran inversión, sí permitiría que llegue agua de calidad, potabilizada hasta los hogares y ahí podría justificarse un eventual aumento de tarifa”.

Por lo pronto, el edil de Centro, descartó –la posibilidad de que el Gobierno Federal- asigne esos recursos lo que solo deja como única opción la inversión privada. Y el dilema seguirá…

javiermarinhdez@hotmail.com

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