/ martes 14 de mayo de 2019

Dos Bocas: la luz al final de Paraíso

Los nubarrones sobre el horizonte de la refinería de Dos Bocas parecen haberse despejado. La presión de la mass media en contra el proyecto insignia del presidente Andrés Manuel López Obrador, si bien no ha menguado, sí parece haber encontrado un desfogue.

El pasado día 10 que se dio a conocer que la federación había declarado desierta la licitación para la planta ubicada en Paraíso, y que como plan B determinó que la Secretaría de Energía y Pemex se encarguen de llevar a buen puerto la promesa de campaña del mandatario oriundo de Macuspana, las reacciones negativas fueron mayúsculas.

Sin embargo, el mismo viernes se vislumbró lo que parece ser una rendija para atemperar las críticas en contra.

A ocho columnas, fechada en Houston, Texas, El Universal dio la exclusiva: “AMLO achica Dos Bocas: va por dos refinerías pequeñas”.

Aquí unos párrafos esenciales que hacen ver la luz al final del túnel:

“El gobierno federal apostará por construir en fases dos refinerías de menor tamaño en lugar de una, la originalmente prevista.

“En una primera fase, de acuerdo con el Plan de Ejecución que será presentado la próxima semana, se trabajará en licitar y construir un tren de refinación de 170 mil barriles diarios de capacidad de procesamiento, la mitad del proyecto original, cuya construcción iniciará el 2 de junio.

“El proyecto original estaba pensado con capacidad de procesamiento de 340 mil barriles de petróleo crudo por día -aceite pesado-, con tecnología de punta y capacidad de alta conversión para procesar crudo Maya.

“El complejo que sustituye a este aportará, una vez que entre en operación, 85 mil barriles diarios de gasolinas y 50 mil barriles de diesel.

“La segunda refinería dependerá de tiempos y el financiamiento disponible, por lo que no hay claridad sobre si se llevará en esta administración (…)”.

En resumen, la obra a iniciar el 2 de junio es un tren de refinación de 170 mil barriles diarios de capacidad de procesamiento, la mitad del proyecto original con capacidad de 340 mil barriles de petróleo crudo por día.

Esa mitad es la que López Obrador busca entregar antes de que concluya su gestión.


El mismo día el columnista Darío Celis, de El Financiero, tituló su comentario: “Alistan una nueva chiquirrefinería”, reforzando la información arriba presentada.

Celis revela: “Los dos trenes de producción, de 170 mil barriles cada uno, ya no se harán simultáneamente para diferir de forma parcial el impacto de la inversión de Dos Bocas. La construcción del primer tren de producción iniciará inmediatamente después del banderazo el próximo 2 de junio y el segundo tren de producción se hará en una etapa posterior”.

Ayer, el influyente diario El Financiero publicó la nota “Expertos sugieren reducir el tamaño de la refinería de Dos Bocas”, la cual refiere:

“La capacidad de procesamiento de la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, debe ser reconsiderada por el gobierno federal, advirtieron analistas, pues un proyecto con una capacidad de entre 75 mil y 100 mil barriles diarios de crudo podría ser financieramente más viable, con un menor costo y podría cumplir con la meta de construcción de tres años establecida por el jefe del Ejecutivo, coincidieron fuentes entrevistadas (…)”.

También ayer, el columnista Enrique Quintana, de El Financiero, asevera que si bien el cambio de planes en la construcción de Dos Bocas causó inquietud entre empresarios y analistas, “no pasó lo mismo en los mercados financieros”.

Los bonos de Pemex, agrega, “apenas bajaron menos del 1 por ciento con el anuncio; y el tipo de cambio del peso frente al dólar quedó en 19.10 al cierre de las operaciones del viernes, afectado más por el conflicto comercial entre EU y China, que por el tema de la refinería”.

¡Va la (mini) refinería!

Los nubarrones sobre el horizonte de la refinería de Dos Bocas parecen haberse despejado. La presión de la mass media en contra el proyecto insignia del presidente Andrés Manuel López Obrador, si bien no ha menguado, sí parece haber encontrado un desfogue.

El pasado día 10 que se dio a conocer que la federación había declarado desierta la licitación para la planta ubicada en Paraíso, y que como plan B determinó que la Secretaría de Energía y Pemex se encarguen de llevar a buen puerto la promesa de campaña del mandatario oriundo de Macuspana, las reacciones negativas fueron mayúsculas.

Sin embargo, el mismo viernes se vislumbró lo que parece ser una rendija para atemperar las críticas en contra.

A ocho columnas, fechada en Houston, Texas, El Universal dio la exclusiva: “AMLO achica Dos Bocas: va por dos refinerías pequeñas”.

Aquí unos párrafos esenciales que hacen ver la luz al final del túnel:

“El gobierno federal apostará por construir en fases dos refinerías de menor tamaño en lugar de una, la originalmente prevista.

“En una primera fase, de acuerdo con el Plan de Ejecución que será presentado la próxima semana, se trabajará en licitar y construir un tren de refinación de 170 mil barriles diarios de capacidad de procesamiento, la mitad del proyecto original, cuya construcción iniciará el 2 de junio.

“El proyecto original estaba pensado con capacidad de procesamiento de 340 mil barriles de petróleo crudo por día -aceite pesado-, con tecnología de punta y capacidad de alta conversión para procesar crudo Maya.

“El complejo que sustituye a este aportará, una vez que entre en operación, 85 mil barriles diarios de gasolinas y 50 mil barriles de diesel.

“La segunda refinería dependerá de tiempos y el financiamiento disponible, por lo que no hay claridad sobre si se llevará en esta administración (…)”.

En resumen, la obra a iniciar el 2 de junio es un tren de refinación de 170 mil barriles diarios de capacidad de procesamiento, la mitad del proyecto original con capacidad de 340 mil barriles de petróleo crudo por día.

Esa mitad es la que López Obrador busca entregar antes de que concluya su gestión.


El mismo día el columnista Darío Celis, de El Financiero, tituló su comentario: “Alistan una nueva chiquirrefinería”, reforzando la información arriba presentada.

Celis revela: “Los dos trenes de producción, de 170 mil barriles cada uno, ya no se harán simultáneamente para diferir de forma parcial el impacto de la inversión de Dos Bocas. La construcción del primer tren de producción iniciará inmediatamente después del banderazo el próximo 2 de junio y el segundo tren de producción se hará en una etapa posterior”.

Ayer, el influyente diario El Financiero publicó la nota “Expertos sugieren reducir el tamaño de la refinería de Dos Bocas”, la cual refiere:

“La capacidad de procesamiento de la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, debe ser reconsiderada por el gobierno federal, advirtieron analistas, pues un proyecto con una capacidad de entre 75 mil y 100 mil barriles diarios de crudo podría ser financieramente más viable, con un menor costo y podría cumplir con la meta de construcción de tres años establecida por el jefe del Ejecutivo, coincidieron fuentes entrevistadas (…)”.

También ayer, el columnista Enrique Quintana, de El Financiero, asevera que si bien el cambio de planes en la construcción de Dos Bocas causó inquietud entre empresarios y analistas, “no pasó lo mismo en los mercados financieros”.

Los bonos de Pemex, agrega, “apenas bajaron menos del 1 por ciento con el anuncio; y el tipo de cambio del peso frente al dólar quedó en 19.10 al cierre de las operaciones del viernes, afectado más por el conflicto comercial entre EU y China, que por el tema de la refinería”.

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