/ lunes 10 de junio de 2019

Bacterias resistentes, insalubridad y torpeza

La Organización Mundial de la Salud (OMS) un promedio de 8.7 de cada 100 de pacientes en un hospital presenta infecciones denominadas nosocomiales (adquiridas en el lugar donde se recibe una atención médica) y en donde los más susceptibles son aquellos que presentan heridas quirúrgicas, tracto urinario –en donde se emplean sondas internas vesicales- los de vías respiratorias –tráquea. bronquios y vías aéreas superiores- y desde luego aquellas asociadas con el uso de catéteres.

Hablando en términos médicos existen distintos tipos de pacientes, pero aquellos que requieren una intervención quirúrgica, y permanecer un día o hasta una larga estadía está en convivencia con millones de organismos vivos y bacterias que viajan por los conductos de aire acondicionado o simplemente en el medio ambiente.

Muchos de esos pacientes que presentan padecimientos de salud importantes son más vulnerables a contagiarse de nuevos agentes infecciosos. Varios de ellos tienen cuadros inmunodeprimidos, es decir tienen sus defensas bajas.

El mismo caso es para las personas de la tercera edad (pacientes geriátricos) recién nacidos y aquellos que reciben quimioterapia y otros más.

En definitiva un hospital –público o privado- no es de ninguna manera: un lugar inocuo.

En Tabasco. En los últimos días se ha confirmado la muerte de tres personas presuntamente relacionadas con la misma bacteria en el hospital Juan Graham.

El director del nosocomio Víctor Manuel Narváez Osorio aseguró que “se están tomando todas las medidas necesarias para evitar más infecciones como lavarse las manos y tener cuidado con las visitas”.

Aunque es respetable la opinión del galeno, el patrón de comportamiento de la bacteria más bien es de carácter interno, es decir, intrahospitalario, por lo que controlar el problema reside en las medidas que adopten ahí mismo.

En lo personal tengo la enorme fortuna de conocer a médicos brillantes y sumamente responsables –por cuestiones de carácter profesional y familiar- científicos y estudiosos, además de responsables con el manejo de sus procedimientos, me ha tocado ver a otros que no lo son tanto, en una consulta es “hasta normal” ver a las asistentes de algunos especialistas limpiando con toallitas el instrumental que emplean en cirugías (no es lo mismo limpiar utensilios de cocina que instrumentos que entran en contacto con el cuerpo humano, con órganos vitales y demás) lo que es absolutamente irresponsable.

Y en cuanto a los hospitales públicos desde la época de la administración de Manuel Andrade Díaz y la primera mitad del gobierno de Andrés Granier la sanitización (proceso en el que se realiza una reducción sustancial del contenido microbiano hasta un nivel de seguridad sin que se llegue a la desaparición completa de microorganismos patógenos) de los quirófanos fue constante y de acuerdo a lo que marca la norma, no obstante, este disminuyó de manera dramática en lo sucesivo.

Por eso llama la atención la declaración del Presidente de la Comisión de Salud del Congreso de Tabasco, Manuel Gordillo Bonfil (MORENA) quien dijo que la “súper bacteria” que brotó en el Hospital Juan Graham es consecuencia de lo que se dejó de hacer al respecto en el gobierno de Arturo Núñez.

Cuanta torpeza en más de uno…


La Organización Mundial de la Salud (OMS) un promedio de 8.7 de cada 100 de pacientes en un hospital presenta infecciones denominadas nosocomiales (adquiridas en el lugar donde se recibe una atención médica) y en donde los más susceptibles son aquellos que presentan heridas quirúrgicas, tracto urinario –en donde se emplean sondas internas vesicales- los de vías respiratorias –tráquea. bronquios y vías aéreas superiores- y desde luego aquellas asociadas con el uso de catéteres.

Hablando en términos médicos existen distintos tipos de pacientes, pero aquellos que requieren una intervención quirúrgica, y permanecer un día o hasta una larga estadía está en convivencia con millones de organismos vivos y bacterias que viajan por los conductos de aire acondicionado o simplemente en el medio ambiente.

Muchos de esos pacientes que presentan padecimientos de salud importantes son más vulnerables a contagiarse de nuevos agentes infecciosos. Varios de ellos tienen cuadros inmunodeprimidos, es decir tienen sus defensas bajas.

El mismo caso es para las personas de la tercera edad (pacientes geriátricos) recién nacidos y aquellos que reciben quimioterapia y otros más.

En definitiva un hospital –público o privado- no es de ninguna manera: un lugar inocuo.

En Tabasco. En los últimos días se ha confirmado la muerte de tres personas presuntamente relacionadas con la misma bacteria en el hospital Juan Graham.

El director del nosocomio Víctor Manuel Narváez Osorio aseguró que “se están tomando todas las medidas necesarias para evitar más infecciones como lavarse las manos y tener cuidado con las visitas”.

Aunque es respetable la opinión del galeno, el patrón de comportamiento de la bacteria más bien es de carácter interno, es decir, intrahospitalario, por lo que controlar el problema reside en las medidas que adopten ahí mismo.

En lo personal tengo la enorme fortuna de conocer a médicos brillantes y sumamente responsables –por cuestiones de carácter profesional y familiar- científicos y estudiosos, además de responsables con el manejo de sus procedimientos, me ha tocado ver a otros que no lo son tanto, en una consulta es “hasta normal” ver a las asistentes de algunos especialistas limpiando con toallitas el instrumental que emplean en cirugías (no es lo mismo limpiar utensilios de cocina que instrumentos que entran en contacto con el cuerpo humano, con órganos vitales y demás) lo que es absolutamente irresponsable.

Y en cuanto a los hospitales públicos desde la época de la administración de Manuel Andrade Díaz y la primera mitad del gobierno de Andrés Granier la sanitización (proceso en el que se realiza una reducción sustancial del contenido microbiano hasta un nivel de seguridad sin que se llegue a la desaparición completa de microorganismos patógenos) de los quirófanos fue constante y de acuerdo a lo que marca la norma, no obstante, este disminuyó de manera dramática en lo sucesivo.

Por eso llama la atención la declaración del Presidente de la Comisión de Salud del Congreso de Tabasco, Manuel Gordillo Bonfil (MORENA) quien dijo que la “súper bacteria” que brotó en el Hospital Juan Graham es consecuencia de lo que se dejó de hacer al respecto en el gobierno de Arturo Núñez.

Cuanta torpeza en más de uno…


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